Mentiras Tóxicas

Julio 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Adolfo Hitler razona así en ‘Mi lucha’, su libro escrito en prisión diez años antes de hacerse con el poder en Alemania: “Las masas son más fácilmente víctimas de la gran mentira que de la pequeña, porque sus miembros mienten en cosas pequeñas, pero se avergonzarían de mentiras demasiado grandes”.Cuatro siglos antes, Michel de Montaigne, uno de los grandes pensadores que ha producido el género humano, cuyos ‘Ensayos’ son tan vigentes hoy como cuando salieron de la imprenta, convirtiéndose en obra de obligatoria lectura, afirma que toda mentira causa un efecto devastador sobre la gente. Mentir es “un vicio maldito” dice el ilustre francés, “una bajeza y una agresión y una sucia falta de respeto y una ruptura de las primeras reglas de la convivencia humana”.En esta polarización que vive Colombia, observa uno a personas de otrora natural ponderado que se han convertido en mentirosas de marca mayor con el único propósito de desacreditar el gobierno de Juan Manuel Santos, y más concretamente el proceso de paz que se adelanta en La Habana.Desconcierta leer a un columnista que tiene el atrevimiento de escribir que conoce ciudadanos ‘de a pie’ que piensan emigrar al extranjero porque Colombia se aproxima a un régimen similar al de Maduro en Venezuela. ¿Habrá alguien que crea semejante despropósito? Pues sí hay ese tipo de colombianos que esas invectivas dan por ciertas y recuerdan las películas de la Segunda Guerra Mundial con las largas filas de judíos pretendiendo alcanzar las fronteras germanas para escapar del nazismo que los llevaría a las cámaras de gas.Otros calumnian al presidente Santos de comunista disfrazado de oligarca bogotano, que tiene pacto secreto con Timochenko para entregarle el país, atado de pies y manos, a las Farc, para convertirnos en nueva sede del marxismo – leninismo, bajo la dirección de Raúl Castro y compañía.Uno puede pensar que cualquier compatriota tenga la idea de convertirse en miembro de un partido como el Comunista que está en vía de extinción, y que sólo sobrevive en Cuba –muy lánguido ya por la intrepidez de Obama– y en Corea del Norte, menos Juan Manuel Santos, cuya estirpe liberal lo hace obrar como tal, sin nexo alguno con las ideas de extrema izquierda, que han fracasado en todo el mundo.Pero Uribe sostiene que Santos es ‘camarada’, y las señoras que juegan cartas en los clubes sociales, y los desocupados de las tertulias en exclusivos salones, dan por cierto el señalamiento del líder y ya ven sus bienes en peligro de ser devorados por el Socialismo del Siglo XXI, ‘made in Colombia’.El senador uribista Alfredo Rangel suelta la perla de que cada uno de los guerrilleros desmovilizados recibirá un estipendió mensual de $1.800.000, sin prueba alguna que sustente esa otra mentira tóxica.No se crea que solamente los estratos que sobrepasan el 6 son los únicos que tragan ese cuento. He oído personas ilustradas asegurar que los sucesores del Che Guevara están próximos a ocupar la Casa de Nariño, y que únicamente Álvaro Uribe puede salvarnos de caer en las garras de esa ideología totalitaria, enemiga del capitalismo. Afortunadamente, el monocorde discurso se les está agotando.Flaco servicio le prestan al país quienes propalan tales mentiras y sobre todo le hacen mal a su conciencia pues nada destruye más el espíritu que lanzar una falsedad. Reflexionen, por favor, y piensen en lo grato que sería vivir en paz.

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