Marino Renjifo Salcedo

Julio 05, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Pasado mañana sus familiares y amigos conmemoraremos los 25 años del fallecimiento de Marino Renjifo Salcedo, uno de los jefes políticos que han marcado huella en los anales históricos del Valle del Cauca.Con algo de vanidad y alta dosis de orgullo afirmo que me conté entre los más próximos amigos de Marino en los veinte años que antecedieron a su muerte, y, curiosamente, nuestra relación no se inició en la política pues cuando a mí me dio por ingresar a esa actividad, lo hice en el movimiento liberal que acaudillaba Carlos Holmes Trujillo, que se batía como tigre contra los dirigentes de lo que entonces se llamaba el oficialismo liberal, por un lado el viejo Pacho Eladio Ramírez, y, por el otro, los contemporáneos de Trujillo, Gustavo Balcázar y Marino Renjifo.Ramírez, Renjifo y Balcázar luchaban con denuedo por hacerse con el Partido Liberal en el Valle, y ninguno de ellos daba ni pedía cuartel pues el combate en la arena política era tremendo. Carlos Holmes y sus seguidores nos colamos por el medio de los duros adversarios y en las elecciones de Congreso de 1966, logramos una curul en el Senado para Trujillo y dos en la Cámara, una para Néstor Urbano Tenorio y otra para mí.En una de esas fugaces uniones rojas, todos cupimos en la misma lista. Marino que venía de alcalde de Cali fue designado por el presidente Misael Pastrana gobernador del Valle y me nombró secretario de Justicia y Negocios Generales, como cuota holmista.De allí surgió una inextricable relación con Renjifo y cuando a este le encargaron de la dirección de El Pueblo, el periódico liberal que fundó en Cali Luis Carlos Londoño Iragorri, me abrió columna, que se llamó ‘Zona Franca’.Movidos los propietarios del diario hacia la candidatura presidencial de Julio César Turbay en oposición a la de Carlos Lleras Restrepo que aspiraba a su reelección, y que El Pueblo hasta ese momento apoyaba, Marino renunció a la dirección y yo dejé de escribir mi columna, que al poco tiempo recibió acogida generosa en este medio en donde he permanecido por más de 35 años, sin ninguna columna ‘colgada’, lo que dice bien del espíritu tolerante de El País.De allí en adelante Renjifo y este servidor participaron en la promoción del Nuevo Liberalismo con Luis Carlos Galán a la cabeza, y luego en la triunfal candidatura de Virgilio Barco. Yo me retiré para ejercer la profesión de abogado pero la amistad con Marino siguió estrechándose y participamos muchas veces apoyando a amigos que aparecían de candidatos a las corporaciones públicas.Si yo pudiera hacer una grabación imaginaria de la vida pública y privada de Marino Renjifo, esa película serviría para enseñar a la juventud colombiana, cómo debe ser un jefe político, pues él encerraba en su cálida personalidad todos los atributos que deberían ser obligatorios para quienes se consideran líderes, hoy tan mediocres: honorabilidad, don de gentes, capacidad administrativa, probada por Marino en la Alcaldía y la Gobernación, dominio de las funciones legislativas, mostrado en su tránsito por Cámara y Senado.Y algo escaso en los días que corren: un sentido de lealtad profundo por sus amigos y un inmenso amor por su familia, la inolvidable Amparo y sus hijos Federico y Alejandro. Estos vástagos heredaron la gallardía y la inteligencia de sus progenitores.Se oficiará misa en su memoria en la Parroquia San Carlos Borromeo, Barrio Normandía, el sábado 7 a las 11:00 a.m.

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