Macanudo, che

Marzo 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Mirá vos, Cristina, que justito cuando tenías el agua en la “percha en el escote bajo la nuez”, como dijo Enrique Santos Discepolo en su inmortal tango, se te apareció la Virgen y el Cónclave eligió Sumo Pontífice a un compatriota tuyo. Si yo fuera argentino estaría sacando pecho por tener un papa tocayo, aunque pienso que el más contento debe ser Jorge Mario Eastman, un pereirano que tiene ego más fuerte que compadrito de Calle Corrientes.Sé que tenés serias diferencias, como las tuvo tu marido el extinto Néstor, con el cardenal Bergoglio pues este fue siempre crítico de las políticas, tanto de tu marido como de las tuyas, que están a punto de conducir al país que yo más amo después de mi patria, a otro ‘corralito’ como el que impuso el boludo Fernando de la Rúa, que no sirvió ni para casar a su hijo Toño con Shakira, que con las divisas norteamericanas de la cantante barranquillera se hubiera podido saldar la deuda pública gaucha.Pero saliéndonos de la Casa Rosada, que queda frente a la Catedral de Buenos Aires en plena Plaza de Mayo, en la que se conservan los restos del general San Martín, tengo que decir en esta columna que estoy feliz de ver ascender a la silla de Pedro a un latinoamericano, venido del fin del mundo como él mismo lo expresó en su primer discurso papal. El nuevo Pontífice no representa solamente a la nación austral sino que es el vocero de todos los que habitamos el Continente americano, en donde mora el mayor número de católicos del mundo. Es el primer papa cuya lengua materna es el español. Hincha del equipo San Lorenzo de Almagro, que fue el mío en los años mozos pues de allí vinieron Ángel Peruca, René Pontoni y el Pibe Rial, los grandes ‘cracks’ del balompié colombiano de mediados del Siglo XX.La figura que vimos en la televisión al ser proclamado papa es la de un hombre sereno, ecuánime y tranquilo, que puede reencontrar la senda perdida de la Iglesia de Cristo, asediada por escándalos diversos como la pedofilia de algunos curas y el robo descarado de las arcas vaticanas, que fueron, creo yo, las razones de la dimisión de Benedicto XVI, que se pasó a vivir a la cuadra de la sede apostólica y espero que no se vuelva piedra en la sandalia de su sucesor.Hay que volver a los tiempos de Juan XXIII y abrir las puertas de la Iglesia Católica al mundo actual. Otro ‘aggiornamento’ es necesario para evitar el éxodo que vemos hacia otras capillas, más conectadas con las urgencias de la gente. Es increíble que los divorciados no puedan comulgar pues no les dan absolución por vivir en pecado si forman otro hogar. De allí que un sacerdote de la calidad de Gonzalo Gallo se haya retirado y que Germán Robledo sea tremendo crítico de lo que sucede de puertas para adentro en los seminarios.Con una expresión corporal que refleja su buen espíritu, todos los católicos creemos que este nuevo Pastor, el primer miembro de la Compañía de Jesús que asume esa alta dignidad, y que me lleva a congratularme con mi vecino en Cañaveralejo, el rector de la Universidad Javeriana, Joaquín Sánchez S.J., hará auténtico ‘revolcón’ y que tendremos una iglesia incluyente, menos ortodoxa y menos dogmática.Por eso te digo, Cristina, piba querida: qué macanuda esa elección para mis amigos argentinos. Así que si te banca Bergoglio, tragate el sapo y encomiéndate a Dios para que, con la intercesión de Francisco, puedas terminar el período. El de la presidencia, se entiende.

VER COMENTARIOS
Columnistas