Lo que sigue

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Abril 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Me pareció excelente el manejo que el presidente Santos dio a la Gobernación del Valle ante la salida de Héctor Fabio Useche por problemas fiscales en la Industria de Licores.Cuando surgieron varios nombres de vallecaucanos para reemplazar temporalmente a Useche, unos vinculados a la política, otros al sector privado, consideré que no resultaba fácil para Santos designar a uno de ellos que garantizara total imparcialidad, no sólo en el mando del ente departamental sino para presidir un debate electoral, que seguramente lo habrá si definitivamente el gobernador suspendido termina siendo destituido por el Procurador.El nombramiento, como gobernador encargado, de Aurelio Iragorri Valencia satisface a todos, pues se trata de un funcionario de alto nivel del Gobierno Nacional, que ya ha estado encargado de las gobernaciones de dos departamentos, Casanare y Magdalena, en los que dejó su impronta de hombre capaz y ajeno a las componendas politiqueras, que tanto se dan en nuestra región.No me alcanzan las entendederas para saber cuánto durará la gestión del doctor Iragorri pues el señor Useche tiene pendiente, como atrás dije, el fallo de la Procuraduría, a la que la contralora Morelli remitió el expediente del que resultó la suspensión. De pronto sucede que el asunto va para largo y que el Presidente resuelva darle largas al tema y dejar que el tiempo pase sin que haya elecciones. Ignoro si eso es posible desde el punto de vista legal, pero hay el antecedente del encargo que se le hizo al señor Lourido para suceder al destituido Juan Carlos Abadía, encargo que se prolongó hasta finalizar el periodo de este último, evitándose así que el erario sufragara los altos gastos de unas elecciones.Ahora bien, si hay elecciones, que es lo más próximo a la realidad, es urgente que los partidos que componen la Unidad Nacional asuman su responsabilidad y presenten candidato único, sin mácula y sin prontuario, para que no caigamos de nuevo en esta sucesión de caídas que afectan la gobernabilidad y demeritan al Valle del Cauca, otrora ejemplo de buenos gobernantes. No se trata de buscar gente de pergaminos y abolengos sino de hallar una persona suficientemente idónea y capaz de administrar competentemente el Departamento, hoy sumido en tremenda crisis financiera por el desgreño de gobernantes que no supieron honrar el juramento prestado al asumir el mandato popular.Hay que dejar de pensar en los intereses políticos de los sedicentes jefes de las pequeñas sectas en que se divide la gente que vota, y privilegiar el bienestar de la sociedad vallecaucana que requiere un mandatario de la talla de Alonso Aragón Quintero, de Marino Renjifo Salcedo, de Gustavo Balcázar Monzón, de Rodrigo Lloreda Caicedo, que fueron personajes que están en la historia del departamento, pues dedicaron todos sus esfuerzos al engrandecimiento de la región sin pensar en réditos electorales.El Partido Liberal tiene la obligación de presentar un candidato de primera categoría, que esté a la altura de las exigencias actuales, pues de un candidato de esa calidad depende que la colectividad vuelva a la Gobernación.En este orden de ideas habría que saber lo que esté pensando Jorge Homero Giraldo que tan nutrida votación obtuvo en la confrontación electoral con Useche, cuya credencial todavía está discutida en los estrados judiciales. Si Giraldo no va, creo que podría pensarse en Susana Correa, que fue aliada suya en la campaña.

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