La purga en Cambio Radical

Septiembre 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

La política colombiana se ha convertido en actividad poco grata para quienes intervienen en ella con el propósito de servir los interés de la comunidad, tal como ocurría cuando participé en ella hace una punta de años, pues entonces ni por asomo se veían las cosas que ahora suceden a diario y que tienen a la Justicia atareada investigando a los bandidos que resolvieron entrar a saco en el erario.Con ese fin protervo se fueron tomando todos los resortes del Estado, especialmente en los cargos de elección popular: alcaldías, gobernaciones, asambleas, concejos, Cámara y Senado, para desde allí, influir directamente en la ejecución de los presupuestos en los diversos niveles.Se crearon las microempresas electorales que reemplazaron a los partidos tradicionales, y esos pequeños grupos con exiguas votaciones se apoderaron del país, pues es raro encontrar una zona en donde no se haya aposentado la más tremenda corrupción que llegó a su cenit en el gobierno de Uribe, en donde al ritmo del “todo vale” se llevaron de calle principios éticos, y se dispuso al antojo del director de orquesta de las arcas oficiales.Creo que si el país pretende volver a ser decente, tiene que empezar por volver decente a la política, y como la política se hace con personas de carne y hueso, hay que iniciar una purga de los corruptos e indeseables para que los colombianos tengamos la certeza al sufragar por una o por varias personas, que ellas sabrán responder al compromiso de portarse bien en las posiciones que alcancen.Para ese empeño hay que acabar con el voto preferente, que es la atomización de los partidos y la base de las perversas capillas electorales. Volvamos a las listas cerradas, y que las convenciones de los partidos incluyan en ellas a los mejores ciudadanos, hombres y mujeres. Y exijamos transparencia en las hojas de vida para que no se cuelen los buscadores de fortuna que no tienen otra aspiración que llenar sus bolsillos y los de sus parientes y relacionados.Por eso es de aplaudir la conducta adoptada por Cambio Radical, el partido del ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, al nombrar director único a Carlos Fernando Galán y respaldarlo para que sacara de un plumazo a más de 300 sujetos que habían recibido aval para las elecciones del 30 de octubre.Se requiere un valor superior para hacer lo que hizo el hijo del líder sacrificado el 18 de agosto de 1989, que vuelve cierta la sentencia según la cual lo que se hereda no se hurta, y que el concejal y candidato a la alcaldía de Bogotá, es un joven de gran coraje que se atrevió a prestar ese servicio a la democracia.Ojalá los santos lo protejan y que ese valor civil se extienda a los jefes de todos los partidos para que salgan de las listas los mercenarios de la política.Sólo con actos de esta naturaleza podremos llegar a tener una Colombia distinta a esta feria de truhanerías en que la convirtieron algunos. El Partido Liberal también ha descartado avales, y eso deben hacer todos.Por lo pronto, una calurosa felicitación al concejal Galán y mi deseo de que le vaya bien en su aspiración a la Alcaldía capitalina. Bogotá merece un mandatario de sus calidades. Espero que los otros dos candidatos óptimos, Gina Parody y David Luna se pongan de acuerdo y escojan a uno de ellos para enfrentarlo al uribista Peñalosa.

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