‘La perra’

‘La perra’

Febrero 28, 2018 - 11:40 p.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Hace más de diez años, un querido amigo que tuvo la mala idea de morir luego de exitosa vida empresarial, me pidió que recibiera en mi oficina a conocida suya que había escrito una novela y deseaba le diera opinión, creyendo que yo soy autoridad literaria, cuando lo único que he sido es devorador de libros desde que Estercita Roldán en Tuluá me enseñó a leer y escribir.

No pude negarme al pedido, y a mi bufete llegó una mujer joven que puso en mis manos, un libro titulado -vaya título, pensé- ‘Coleccionistas de polvos raros’ y me manifestó que esta era su segunda obra y que, definitivamente, su razón de vivir era escribir.

Hasta ahí todo normal: una mujer joven, agraciada, de amena conversación que maneja bien el idioma. Sí, juzgué por el título de la novela que me obsequió que se trataba de literatura pornográfica, pero como soy curado de espantos y tengo mente liberal, eso de ‘polvos raros’ me pareció simpático, y una vez leído encontré un texto verdaderamente agradable y de fácil lectura.

Pero lo más extraño de esta joven escritora es que confesó que vivía sola en una casa sobre un acantilado de nuestra costa en el Océano Pacífico, en medio de la manigua, habitada por serpientes, micos, arañas y demás especies selváticas. ¿Cómo así?, le pregunté. Sí, respondió ese es mi medio preferido, lejos del mundanal ruido y acompañada de la bella fauna de esa región de Colombia, con el mar encrespado rompiendo sus olas sobre las rocas.

En principio creí que me estaba diciendo algo apartado de la verdad, y tan pronto salió de mi oficina llamé al amigo remitente y pude constatar que sí, que Pilar Quintana vivía y escribía en ese inhóspito rincón de la patria, con el mar a sus pies y con una canoa que le permitía conseguir alimentos en un poblado cercano.

Ha escrito varios libros posteriores al que me entregó en aquella entrevista. Ahora alcanzó el premio Biblioteca de Narrativa Colombiana en enero pasado con el libro ‘La perra’. Ya había obtenido el de ‘La mar de letras’ por ‘Coleccionistas de polvos raros’ y fue incluida en el Hay Festival de 2007 entre los 39 autores latinoamericanos menores de 39 años más destacados.

El nuevo libro es una obra desconcertante pues en sus 108 páginas cuenta la historia de Damaris y Rogelio, habitantes de la misma zona de la autora, y Damaris por ser yerma -como el personaje central del drama de García Lorca- no puede tener hijos, lo que le crea tensión con su compañero.

Ansiosa de tener a quien amar, una amiga le regala una perrita recién nacida, sin pergaminos, a la que puso por nombre Chirli, como le hubiese puesto a la hija que no pudo concebir. Lo increíble es que con un tema tan trivial, Pilar Quintana hace una narración perfecta que atrapa al lector, que no la suelta hasta que llega a la última página.

Es emocionante su forma de narrar la vida de la gente en esa zona selvática del Valle del Cauca bañada por el mar de Balboa, y tan olvidada del Estado. Las condiciones casi infrahumanas de los pobladores, sin servicios públicos, sin salud, sin autoridades, a la buena de Dios. Damaris sobrevive por el amor ingrato de su perra, que como suele suceder con casi todos los afectos, termina muerta y enterrada por su dueña.

Recomiendo este libro, que está entre los más vendidos por la Librería Nacional. Es una pequeña obra maestra de nuestra literatura, cada vez más suelta del narcotráfico y de la endémica violencia. Les gustará.

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