La fiesta del fútbol

Junio 17, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Desde el viernes último, unos tres mil millones –casi la mitad de la población terrícola– estamos metidos de cabeza en el Mundial de Fútbol, que tiene por escenarios los bellos estadios de Suráfrica. Será un mes de poco trabajo y mucho fútbol pues por la diferencia horaria con el país de Mandela, los partidos coparán todo el día, desde las 6:00 de la mañana a las 4:00 de la tarde.Pienso que cuando haya campeonato mundial, las jornadas laborales y estudiantiles deberían acoplarse para evitar sanciones y ‘capadas’ de clase.Los amantes del fútbol vemos como raros especímenes a quienes detestan ese deporte y más la fiebre que despierta, sobre todo en maridos y novios que no cambian un partido por una fiesta de club ni un cumpleaños de la suegra. Hasta las mujeres han entrado en esa calentura y son legión las que se sientan a ver los partidos y a gritar los goles. Tanto han avanzado que existen equipos conformados por mujeres que juegan un exquisito fútbol y cometen las mismas faltas que los varones.Es admirable lo que ha logrado la Federación Internacional de Fútbol Asociado –Fifa– en su propósito de llevar ese juego a todos los rincones de la tierra. Estados Unidos que hasta hace 20 años no quería saber nada del ‘soccer’ hoy está en Suráfrica compitiendo con los grandes, de poder a poder, y recordemos que en 1994 el Mundial se hizo en la patria de Obama.Ahora el turno es de Suráfrica. Nadie daba un céntimo por su realización en el cono austral del Continente Negro, y allí vemos a Nelson Mandela con sus 91 años feliz de ver a su tierra convertida en sede de ese acontecimiento que la pone en los ojos y en la mente de la humanidad entera, la que gime entre cadenas y la libre.Son 32 equipos representantes de otras tantas naciones los que medirán fuerzas en las ocho ciudades designadas como sedes de los partidos. Al no estar Colombia en la justa, mis preferencias son, como siempre, por las selecciones que hablan español: México, España, Argentina, Honduras, Paraguay, Uruguay y Chile.Naturalmente, como yo siento un afecto inmenso por Argentina, mi corazón estará al lado de Maradona y sus muchachos, que conforman, a mi juicio, el mejor plantel, esto dicho sin apasionamiento de argentinófilo porque es difícil hallar un cuadro tan bien estructurado desde el portero hasta el delantero que juega en la punta izquierda.Creo que la final puede darse entre España, que muestra un conjunto sólido y el equipo argentino que dirige ese semidiós gaucho que es ‘el Diego’, que tendrá que demostrar que si fue en su hora el mejor jugador del mundo, también puede ser el mejor director técnico del planeta.Si no le fallan Messi, Higuaín, Tévez, Milito, y las demás estrellas que fulgen en el cielo argentino, Maradona se alzará con la copa y tendrá que cumplir la promesa de presentarse con ella en ‘bola’ en el mismísimo Obelisco de la Avenida 9 de Julio en Buenos Aires.Desde aquí, y con la camiseta albiceleste puesta, le deseo suerte, pues la merece. La merecen sus dirigidos y la merece Argentina. El 11 de julio cuando se dé el pitazo final del certamen veremos si Diego cumple lo prometido.Como deberá cumplir lo prometido el candidato que triunfe el domingo, cuyo escogimiento me tiene en encrucijada del alma peor que la que sufrió el Presidente cuando se discutía la reelección. Manes de Rafael Uribe y de Carlos Lleras, ilumínenme.

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