La convención azul

La convención azul

Febrero 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Naturalmente que allí se vio la mano oculta del uribismo – para no usar otro adjetivo de antipático sabor racista – pues todo lo tenían arreglado para provocar la salida de los jefes conservadores que propendían por el apoyo a la reelección de Juan Manuel Santos.El desorden de ese convite, similar al que hubo en el del Centro Democrático cuando despacharon - término exacto – a Pacho Santos a pesar de tener las de ganar allí, y de ser el más capaz de darle pelea al primo en las presidenciales, condujo a que la candidata que le conviene a Uribe resultara ser Marta Lucia Ramírez, quien terminará de portaestandarte de “El Gran Colombiano” el 25 de mayo pues a Óscar Iván lo despedirán con una palmadita en el hombro. La señora Ramírez le dará mermelada ofreciéndole una embajada.No la tienen fácil los seguidores de Marta Lucia porque de la amañada convención se retiraron los auténticos dueños de los votos godos: Efraín Cepeda, Roberto Gerlein, Hernán Andrade, más quince senadores que tienen millón y medio de votos aquerenciados en sus respectivas regiones.En una entrevista que le hizo el espacio radial “Oye Cali” a la candidata, me atreví a preguntarle si a ella no la afectaba el desvío de tan conspicuos dirigentes de su colectividad. Respondió que no. Que su prestigio personal supera el de los disidentes y que ella cuenta con las bases, que no se retiraron de la reunión.Si yo no estuviera tan curtido en eso de intervenir y de analizar la política criolla, pensaría que la señora Ramírez se refiere a las bases militares, como las “Marco Fidel Suárez” en Cali y “Ernesto Samper Mendoza” en Palanquero, porque si habla de las bases permanentemente mencionadas por los mamertos de izquierda, esas no existen ya en la política colombiana pues las ideologías se debilitaron.Las que existen son las capillas electorales que son precisamente las que dominan esos caballeros que hicieron mutis por el foro cuando la guachafita descomedida de los atarvanes aleccionados al efecto impidió el uso de la palabra al senador Gerlein, que fue la causa eficiente del éxodo. Los que se fueron se llevaron más de la mitad de los delegados con derecho a voto, desbaratando el quórum, por lo que la demanda de los inconformes instaurada ante el Consejo Nacional Electoral prosperará, y quedarán viendo un chispero la agraciada candidata y su patrocinador a la sombra.Desde luego, eso hace parte del presupuesto uribista: cae la convención azul y se negocia para que los amigos de Marta Lucia adhieran a Óscar Iván a quien ahí se le aparecerá la virgen y se salvará de la palmadita en el hombro.Pero es que ni Marta Lucia ni Óscar Iván, separados o juntos, tienen músculo suficiente para derrotar a Santos, porque el disminuido mesianismo de Uribe no les alcanza ni al uno ni a la otra para sobrepasar la votación del presidente, que cuenta, él sí, con todas las fuerzas de los que tienen votos, que son los que están en la mesa de la Unidad Nacional.Así que los aliados contra Santos tienen que buscar estrategia mejor y lograr otro escenario en que sea posible convencer a los colombianos de que es mejor la guerra que la paz, pues ya estamos hasta la coronilla de violencia. Además, sindicar al presidente de que pretende implantar aquí el castrochavismo y que escriturará el territorio nacional a la guerrilla, no pasa de ser un arma electoral de baja estofa.

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