“La carta contra Santos”

Abril 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Cuando leí ese titular de El Tiempo, en su edición del 9 de abril, y luego la carta de tres valetudinarios conservadores dirigida al presidente del Partido Conservador, David Barguil, creí que estaba leyendo una diatriba del periódico El Siglo escrita por su director Laureano Gómez contra el presidente Eduardo Santos hace más de 70 años, pues es idéntica a todas las notas que salían en ese diario contra los presidentes liberales y que yo leí en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Los firmantes de la carta son Mariano Ospina Hernández, hijo del ex presidente Mariano Ospina Pérez, Ignacio Valencia López, vástago del ex presidente Guillermo León Valencia, y Enrique Gómez Hurtado, hijo de Laureano, quien también ocupó la Presidencia.Pero no. No era una página de El Siglo contra Eduardo Santos, sino contra Juan Manuel Santos, que ahora no solo tiene que soportar las rabietas de Álvaro Uribe sino que le han caído encima estos especímenes de la ultraderecha criolla que, según el presunto redactor, andan en los 88 años. Creía que Nacho Valencia, padre de la furiosa Paloma, tenía ánimo más tranquilo y sosegado que sus dos copartidarios.Esa ‘vaciada’ parece escrita por la mano fantasmal de Laureano Gómez, bien representada por su hijo menor, el agrio Enriquito, cuya estirpe se prolonga en su hijo Miguel Gómez Martínez, otro exaltado que quedó viendo un chispero en su conato de destituir a Gustavo Petro de la Alcaldía bogotana.Las infamias groseras que aparecían en El Siglo contra los dirigentes liberales, especialmente los presidentes, son parecidas a la de estos tres heraldos de la “pura doctrina”, y juzgo que hacen quedar mal a quienes, supongo, recibieron educación esmerada en buenos colegios y universidades, y que por ello debían tener cierta continencia para no soltar semejantes dardos emponzoñados contra el Presidente, a quien le cobran el haber votado por él, cayendo “de buena fe en la innoble trampa que con frialdad espeluznante nos tendieron Juan Manuel Santos y sus secuaces, para obtener el poder, entrando por la puerta de los ladrones”; y que le dieron la llave de la casa “entrando a saco en ella”.Este panfleto es, no cabe duda, producto de la mente sectaria de Enrique Gómez Hurtado, con el estilo heredado de su padre, quien dicho sea de paso, antes de que lo tumbara de la Presidencia el ‘usurpador’ Gustavo Rojas Pinilla, presentó a una Asamblea Constituyente de bolsillo un proyecto de reforma a la Carta de 1886, incorporando las tesis totalitarias y corporativistas de Oliveira Salazar, el dictador de Portugal, entre ellas la de considerar delito que un colombiano hablara mal del gobierno nacional en el exterior, para poder echarles mano a los jefes liberales que denunciaban allende las fronteras las tropelías del régimen conservador. Si hoy estuviera vigente esa atrocidad, los tres firmantes de la carta en referencia estarían tras las rejas.Menos mal que el destinatario, el inteligente y hábil político David Barguil, no cayó en la celada y les contestó en breve comunicado que el Partido Conservador criticaría lo que sea criticable del Gobierno del doctor Santos pero que no adelantaría la oposición cerrera que se propone en el mensaje.Esa infortunada carta hace caer a sus autores en la demoledora definición de don Miguel Antonio Caro, en tiempos de la Regeneración: “De cintica azul y proceder villano”.

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