Insulsez

Septiembre 20, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

El título de esta nota es la palabra más suave que hallé en el Diccionario de la Real Academia Española para calificar la propuesta planteada por Francisco Santos Calderón en su columna de este diario del 1 de septiembre en la que opina que para darle verdadero piso a la Unidad Nacional, el presidente Santos debe llamar al Gobierno al uribismo, y no a cualquier uribismo, sino a los más conspicuos conmilitones del expresidente.Pero la perla de Pachito va más allá de esa descomedida proposición. Pide que se nombre Ministro de Defensa al mismísimo Álvaro Uribe Vélez, con quien Santos haría una magnífica llave para arrinconar a la guerrilla y ponerla de rodillas a negociar la paz. Desde luego esta idiotez del hijo de Hernando Santos surgió antes de que difundiera por el noticiero RCN que dirigía, y del cual salió sin que se sepa el motivo del desahucio, que ya los diálogos de paz habían comenzado.Ahí se desvaneció el sueño burocrático de Pachito, pues en ninguna mente con el más bajo coeficiente intelectual cabe imaginar, en estos momentos, a Uribe de subalterno de Santos, pues mientras el uno azuza la guerra el otro busca la paz, como quien dice el agua y el aceite, para echar mano de la vieja y significativa sentencia.Cabe aquí un anécdota de mi tío abuelo Absalón Fernández de Soto, cuando ejerció por tercera vez el cargo de gobernador del Valle del Cauca, en tiempos en que los alcaldes se nombraban por decreto del mandatario seccional.Había renunciado el Alcalde de Cali y el directorio conservador pidió cita con el Gobernador para expresarle que el candidato de esa colectividad era el doctor Carlos A. Sardi Garcés, quien ya había sido gobernador en plena época de la violencia, y que en esa calidad – me consta personalmente – visitaba en Tuluá al tristemente célebre León María Lozano, El Cóndor, de tan ingrato recuerdo en el pueblo.Pues bien, una vez los líderes azules expusieron las virtudes del bizarro personaje y de la importancia que para Cali tendría que un hombre de sus ejecutorias y antecedentes dirigiesen los destinos de la ciudad, el doctor Absa, con la cabeza inclinada sobre el hombro derecho les preguntó: ¿Me hablan ustedes de Carlos A. Sardi Garcés?Sí, señor gobernador.¿De Sardi Garcés, el mismo que fue gobernador de Ospina Pérez?Sí, doctor, el mismo.Entonces lo que ustedes pretenden es tener otro gobernador en el Edificio Moncaleano (sede entonces de la Alcaldía. Pues sepan, queridos amigos, que no lo nombro. Buenas tardes.Eso mismo puede decir Juan Manuel Santos ante la insólita propuesta del lambón de su primo hermano, doble por más señas. Incluir a Uribe en el gabinete en este momento en que empiezan las conversaciones, sería enterrar el proceso antes de comenzar pues ya se sabe lo que piensa el intrépido antioqueño de un intento que busque la paz para Colombia.Yo entiendo a Uribe, pues si la paz se instala en eso que él llama patria, deja de existir políticamente pues su superviviencia pública reside en su espíritu agresivo y belicoso. Le sucede lo que a Batman que sin El Guasón no vale nada. Al terminar el conflicto se queda sin oficio y por eso todos los días ataca a Santos y pone objeciones a la pacificación.Ojalá refrescara la cabeza en las aguas del Río Sinú en cuyas márgenes está su finca, para que los colombianos podamos volver a pescar de noche, como quería el maestro Echadía.

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