Increíble

Increíble

Marzo 21, 2018 - 11:40 p.m. Por: Jorge Restrepo Potes

He dedicado buena parte de mi vida a leer las biografías de los políticos más relevantes que en el mundo han sido, y por eso cuando veo películas extraordinarias como ‘Las horas más oscuras’ en la que Gary Oldman hace magistral interpretación de Winston Churchill, que le valió el Óscar a mejor actor, o esa otra maravilla que es Dunkerque, en la que el director Christopher Nolan recrea el rescate de más de 300 mil soldados ingleses y franceses atrapados en esa playa de la costa gala del Canal de la Mancha, tengo la sensación de algo visto, porque ambos filmes se relacionan con la actividad política del inmortal jefe ‘tory’, en los comienzos de la II Guerra Mundial, que lo convirtió en leyenda.

Mientras más me entero de las conductas de los grandes líderes que ha tenido la humanidad, menos comprendo las ‘movidas’ de quienes se autoproclaman dirigentes de la política nacional, y me asombro de esos comportamientos, que me llevan a concluir que la nuestra es una Nación con graves problemas psíquicos, porque el accionar de ciertos personajes muestra un cuadro de tremendas alteraciones emocionales.

Germán Vargas Lleras es hombre inteligente, pues por sus arterias corre sangre -por parte de madre- de gente en la que no ha habido idiotas. Los que llevan el apellido Lleras son personas de carácter definido, de ideas brillantes, cuyo tránsito por la historia patria colma buena parte de sus páginas.

Es el jefe de un partido que fundó con el nombre de Cambio Radical, con miembros extraídos casi todos del Partido Liberal -comenzando por él mismo-, al que abandonó para irse por firmas -la mitad ‘chimbas’- en busca de la candidatura presidencial, pero al que ahora acude de nuevo para lograr la victoria en la justa presidencial del 27 de Mayo. Hasta ahí, todo bien, como dice su aliado, el ‘Pibe’ Valderrama.

Pero un caballero que fue ministro de Santos y su vicepresidente por más de siete años, no puede salir con el cuentazo de que no tiene ni idea de lo que se pactaba en La Habana con las Farc; que a él en esa ‘vaina’ no le cabe ninguna responsabilidad; y que no respalda muchos de los puntos acordados. Plop, como en la tira de Condorito.

Y ahora el “Vargas que se cree Lleras”, como lo describió en sentencia demoledora López Michelsen, hace fórmula para la vicepresidencia con Juan Carlos Pinzón, un gigantón con pinta de ‘Terminator’ que fue ministro de Defensa y embajador de Santos en la más elevada de nuestras misiones diplomáticas: Washington. También Pinzón alega no tener velas en el entierro, y sostiene haber sido crítico del acuerdo con las Farc. Ese desacuerdo pudo existir pero recibió gustoso los sueldos como miembro del gabinete santista y del servicio exterior. Atroz.

Entonces, que no salgan Vargas y Pinzón a proclamar que son personas a las que se pueda confiar la conducción del país, cuando son capaces de confesar -prueba reina- que marchaban en contravía del programa cumbre del Gobierno del que ambos formaron parte y del que juntos obtuvieron tantos réditos políticos: Vargas repartiendo casas gratis y haciendo obras públicas por todo el territorio con la chequera del Estado, y el otro que pasó de altanero ministro de Defensa a tomar ‘colombian coffee’ con los congresistas gringos en la capital norteamericana.

Increíble. ¿Habrá colombiano sensato que -burocracia aparte- pueda esperar algo bueno de tales personajes? Averígüelo Vargas.

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