Hola, Carlos Holmes:

Agosto 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

En 1966 el Movimiento de Revitalización Liberal, contra todos los pronósticos, eligió un senador -Carlos Holmes Trujillo Miranda- y dos representantes a la Cámara -Néstor Urbano Tenorio y este servidor-. Gente amiga de Tuluá decidió organizar banquete en mi honor en el antiguo Club Colonial, y a la mesa principal se sentaron tu papá, la alcaldesa local Beatriz Uribe, los parlamentarios Hernando Agudelo y Fabio Lozano, y yo. Atrás de esa mesa se puso un largo pendón rojo con esta leyenda en letras blancas: “La paz que es solo armisticio no nos sirve”. Esa frase fue extraída de un discurso del senador Trujillo, y 50 años después demuestra que el egregio dirigente ya tenía en mente que el principal objetivo de sus sueños políticos era alcanzar la paz del país, que hacía poco había salido de la violencia desatada contra los liberales, y ya las Farc iniciaban su acción criminal.Estoy cierto, como buen conocedor que fui de tu padre por pertenecer a su próximo círculo de amigos, que estaría hoy en primera fila de los defensores del acuerdo que se adelanta en La Habana.Esa cercanía me permitió conocer a sus hijos, a la sazón un par de muchachos sobresalientes por su inteligencia. Convertidos luego en líderes políticos, con ambos he mantenido cordial amistad, y por eso he seguido su destacada trayectoria en la vida pública regional y nacional.Tú alcanzaste con el apoyo del Partido Liberal y, desde luego, por tus grandes méritos, altos cargos que dispensa la república, y ahora pretendes presidirla en representación del Centro Democrático que es, dicho con el debido respeto, la antítesis del liberalismo pues lo que exhibe es de la más pura derecha, cuyo proyecto puede compararse con las ideas de José Antonio Primo de Rivera, para citar a uno solo de los más conspicuos exégetas de esa tendencia extrema.Como veo en ti a una persona cerebral que ha nutrido su intelecto en destacados centros académicos, con un don de gentes admirable y una simpatía desbordante, me atrevo a manifestar que tus explicaciones sobre la conveniencia de votar No en el plebiscito sobre el acuerdo con las Farc, no resisten análisis serio.Bien comprendes que a estas alturas de la negociación, proponer reabrirla para incorporar pena de cárcel para los comandantes guerrilleros y su no elegibilidad a corporaciones públicas, es propuesta llamada a rechazo por una insurgencia que no pudo derrotarse por las armas en 52 años de combate.Y en el supuesto de que el No se imponga, deben sus patrocinadores explicar cómo se va a conjurar la explosión de violencia que se desatará sobre la geografía nacional -rural y urbana- cuando el presidente Santos ordene a los negociadores oficiales regresar a Colombia, y los comandantes y tropa empuñen sus armas, que no han entregado.Además, para que Álvaro Uribe y sus laderos -tú incluido- gestionen una nueva mesa de negociación se necesita que obtengan primero el poder en 2018 porque no creo que de otra manera puedan conseguir que las Farc se sienten otra vez en Cuba, o en cualquier sitio, con quienes ponen como condición inmodificable mandarlos a prisión.Como tú eres político de ideas y no de pasiones mezquinas, me gustaría saber cómo compatriota tuyo lo que piensas que sucederá si tu invitación a votar por el No resulta triunfal, pero sin circunloquios ni juegos de palabras como ese absurdo del Sí a la paz pero No al acuerdo para alcanzarla.

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