Hablemos de toros

Noviembre 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Yo que fui del oficio durante muchos años como directivo de la empresa que programaba las temporadas taurinas en Cañaveralejo, no necesito que alguien me cuente de qué tamaño es la dificultad para conformar carteles atractivos, reseñar las ganaderías que se presuman den buena lidia y, sobre todo, ajustarse a un presupuesto que, desde que la afición se alejó del espectáculo, es una verdadera aventura la contratación de toreros que cobran astronómicas cifras que hay que pagar, llenen o no llenen la plaza.De allí que considere que el fardo que se echó sobre sus hombros Alfonso Otoya al asumir la presidencia de la sociedad anónima Plaza de Toros de Cali, es una auténtica hazaña en bien de la ciudad y de los que juzgamos a las corridas como la atracción máxima de fin de año.Como la temporada 2015-1016 fue exitosa en todos los aspectos, Otoya y su junta directiva se propusieron no ser inferiores en la que se avecina, y fue así que el presidente contactó a los apoderados de los mejores coletudos que andan con sus trastos por las plazas españolas, y logró suscribir contratos con las luminarias que harán el paseíllo en la arena de nuestro coso.No sé cuántos euros o dólares tiene que adquirir la empresa caleña para llenar las bolsas de quienes lidiarán los astados en las seis tardes, del 26 al 30 de diciembre. Vean estas estrellas: José María Manzanares, El Fandi, Roca Rey, López Simón, David Mora, Miguel Abellán, Sebastián Castella, el magnífico rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza en dos tardes, y los colombianos destacados Paco Perlaza, Cristóbal Pardo, Ramsés, Guerrita Chico, Luis Castrillón, Gustavo Zúñiga, y el crédito nacional Luis Bolívar que también irá en dos carteles. El que quiera más que le piquen caña, de donde proviene la linda voz Cañaveralejo.Pero el esfuerzo que hacen Otoya y sus compañeros de directiva debe tener la única compensación válida: que la gente llene los tendidos, porque ellos nada sacan con que periodistas, como este servidor, los elogien por su buen desempeño, si esa gestión no se refleja en el balance y el flujo de caja solamente surge del público que compra las entradas para sentarse en los tendidos de sol y de sombra.Y ya que toco el tema de la boletería, qué bueno sería que los aficionados retomen la cultura del abono, como la hubo hasta hace unos años cuando los aficionados adquirían desde marzo los abonos, que se agotaban “en par minutos”, y eso le permitía a la empresa saber con cuanto contaba para montar el espectáculo decembrino. Hoy es una especie de juego de suerte y azar en el que a estas alturas del año se ignora el monto de los recursos, y comienza ‘el parto’ esperando el resultado de la venta de boletería suelta, en la que juegan varios imponderables: que llovió, que hizo sol, que esto y que lo otro, pero los toreros y ganaderos cobran sin considerar ninguno de esos fenómenos atmosféricos.Hasta el 15 de noviembre, vale decir el próximo martes, están a la venta los abonos. Quien no los tenga, debe acercarse a los puntos de venta para asegurar su puesto, y porque, además, queda con derecho a tener la misma ubicación en futuras temporadas.Así que quedan cinco días para abonarse y enviarles a Otoya y demás compañeros de junta el mensaje que aquí en Cali hay una verdadera afición que los respalda, con el único respaldo que sirve: abonos comprados.Que haya suerte y nos vemos en Cañaveralejo.

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