“Ha vuelto”

“Ha vuelto”

Octubre 31, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

De los muchos libros que han pasado por mis manos, en ninguno he visto una portada más impactante que la que la Editorial Seix Barral le puso a la novela del alemán Timur Vermes: sobre un fondo blanquísimo aparece una mancha negra que uno de inmediato asocia con el mechón de pelo que caía sobre la frente de Adolfo Hitler, cuando entraba en trance frente a la multitud en el estadio de Nuremberg que el arquitecto Albert Speer construyó para exaltar la megalomanía del Führer.Pero lo mejor de esa portada no es el mechón del líder nacionalsocialista, sino que al diseñador se le antojó que con el título del libro, ‘Ha vuelto’, con una palabra sobre la otra podía formar el célebre bigotillo de Hitler, idéntico al de Charlie Chaplin, que le sirvió al actor británico para ridiculizarlo en su inmortal sátira ‘El gran dictador’.La novela a la que me refiero es una maravilla pues al autor se le ocurrió una trama que atrapa al lector. En 2011, en pleno verano europeo, en un descampado de Berlín aparece Adolfo Hitler, con el mismo atuendo militar que vestía el 30 de abril de 1945 en el búnker de la Cancillería de III Reich, asediado por las tropas soviéticas, que le obligaron a ordenarle a su amante Eva Braun la ingestión de una cápsula de cianuro y a él a darse un tiro en la sien. Sus fieles ayudantes incineraron los cuerpos para no darles a los ‘bolcheviques’ el gusto de exhibirlos como trofeos de guerra. Este Adolfo Hitler que regresa a su patria después de 66 años de ‘ausencia’ encuentra todo distinto. Ve muchos musulmanes en las calles, y como no tiene ni un marco en el bolsillo se acerca a un quiosco de periódicos y su dueño le ofrece posada en la creencia de que es un actor cómico varado, disfrazado del antiguo canciller. Hitler se impresiona de que nadie lo saluda con el marcial brazo en alto y el sonoro ‘heil’, sino que pasa inadvertido. En el quiosco mira diversos periódicos, y en ellos aparece una dama rechoncha, a la que no nombra, pero todos sabemos que es Ángela Merkel. Un productor de televisión que lo observa en el quiosco, resuelve montar un programa en el que este Adolfo Hitler, que nadie puede creer que sea el mismo derrotado en la Segunda Guerra Mundial, haga el papel de Adolfo Hitler, pero como él no es un actor sino el mismísimo Führer, sale en la pantalla para pronunciar las mismas proclamas racistas y antijudías que culminaron en el desastre que por poco acaba con Alemania cuando los ejércitos aliados la vencieron en todos los frentes. Desde luego, el programa televisivo forma tremendo escándalo pero alcanza altos niveles de sintonía. Hasta ahí les cuento. Adquieran el libro en La Nacional y me agradecerán el consejo.Aquí en Colombia, Álvaro Uribe está haciendo algo parecido, con la diferencia de que no ha vuelto sino que no se ha ido, pues nadie, ni siquiera José Obdulio, ha podido convencerle de que él dejó el poder el 7 de agosto de 2010. En su mente, obsesionada por el rencor, ha armado un tinglado en el que se ve llegando a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto, disfrazado de Óscar Iván Zuluaga, que para ese efecto tendrá que someterse a cirugía plástica para quitarse esa cara de dolor de estómago que muestra siempre.Como en la novela en comento, Uribe será el actor que se representa a sí mismo, pero el verdadero títere será Zuluaga, si es capaz de ganarle el pulso presidencial a Juan Manuel Santos, que no será fácil.

VER COMENTARIOS
Columnistas