Gracias, Cineco

Julio 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Ignoro quien sea hoy el accionista mayoritario de Cine Colombia S.A., pero sé que su presidente es el vallecaucano Munir Falah, quien ha llevado a esa empresa al alto puesto que hoy ocupa en el listado de las distribuidoras y presentadoras de cine más grandes del país.Presente en todas las ciudades importantes de Colombia, tiene salas en muchos centros comerciales en los que el público se siente cómodo y seguro. Yo mantengo en la billetera la tarjeta débito de Cineco y con ella adquiero boletas a precio inferior en sus taquillas.Ahora los directivos de Cineco, con el doctor Falah a la cabeza, han resuelto que el público colombiano merece algo más que la simple proyección de películas, y han montado unos programas espectaculares para traer en directo, vía satélite, y en tiempo real, las imponentes funciones de ópera, ballet, teatro, arte pictórico, que se presentan en el MET de Nueva York, el Teatro Bolshoi de Moscú, el Teatro Nacional de Londres, y los tesoros del Museo Vaticano, con tiquetes asequibles para todo público.Que uno pueda ver en Cali, en uno de los teatros que Cineco tiene en Chipichape y en Unicentro las mejores versiones de las óperas salidas de las plumas de los grandes maestros: Verdi, Mozart, Bizet, Leoncavallo, Mascagni, es cosa de no creer. Si usted pretende ver, pongamos por caso, ‘Carmen’ en el Metropolitan de la Gran Manzana, tiene que bajarse de US $200 por boleta. Esa misma ópera, con subtítulos en español, la exhibe Cineco por poco más de cincuenta mil pesos.Del Teatro Bolshoi hemos visto versiones preciosas de ‘Cascanueces’ y ‘Lago de los cisnes’ de Tchaicovski; ‘Cuentos de Hoffman’ de Offenbach; ‘Iván el Terrible’ de Prokofiev.Pero lo más desconcertante es el ciclo de seis grandes piezas de teatro montadas por el Nacional de Londres, con una puesta en escena de ‘Medea’, la tragedia de Eurípides escrita hace 2.500 años, que los ingleses resolvieron traer del pasado milenario a la época actual ese tremendo drama de la mujer celosa -“todo puede esperarse de un corazón roto”- cuyo marido la cambia por la princesa y ella resuelve vengarse en donde más le duele al infiel. He visto mucho cine y mucho teatro, pero jamás habían contemplado mis ojos algo tan desgarrador como la escena final de Medea arrastrando los cadáveres de sus dos hijos, asesinados por ella misma. Para completar, el marido desertor no es un griego blanco sino negro.‘Un tranvía llamado deseo’, el drama de Tennessee Williams, llevado al cine hace 60 años y que le valió el primer Oscar a Marlon Brando, llega ahora con un montaje perfecto del Teatro Nacional.La iniciativa cultural de Cine Colombia ha sido un éxito de taquilla pues la boletería se agota tan pronto se pone en venta. Aconsejo comprar para la temporada de teatro ingles las entradas para las cuatro funciones que faltan.Esto de la boletería agotada hace que mi espíritu se reconforte pues muestra que la gente tiene sed de cultura, y recibe alborozada el experimento que adelanta la empresa de traer a Colombia, en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, la ópera, el ballet y el teatro de categoría superior, que para muchos es imposible verlos en las salas de origen, pues con boletas a 500 mil por persona, se tornan casi imposibles.Gracias, Cine Colombia. Para usar una frase manida, eso es hacer patria. Felicitaciones a Munir Falah y a su junta directiva. Aplausos.

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