Fannor Luna

Fannor Luna

Febrero 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Sin conocerme personalmente, cuando Rodrigo Lloreda fue nombrado gobernador por el presidente Lleras Restrepo, alguien le dijo que había un representante a la Cámara, elegido por el movimiento que acaudillaba Carlos Holmes Trujillo, que podía servirle para darle cuota en el gabinete al jefe liberal. En efecto, Lloreda me localizó por teléfono en Tuluá y me ofreció la Secretaría de Fomento y Desarrollo. De inmediato le respondí que ese era un cargo menor, que no se compadecía con la importancia del grupo del que yo formaba parte. El Gobernador insistió pero yo me mantuve en lo dicho. El día de la posesión de Lloreda, en su nómina de secretarios no puso a nadie del MRL, el movimiento de López Michelsen -canciller en ese momento- y dirigido en el Valle por mi entrañable amigo Ramiro Andrade, ya incorporado a la unidad liberal. Andrade montó en cólera y armó tremendo escándalo, e incluso llegó a darse la posibilidad de que López renunciara al Ministerio. Allí estaba presente Misael Pastrana, ministro de Gobierno, a quien llamó el Presidente para que viera cómo se les daba gusto a López y a Andrade, pues la salida del Canciller le generaba una severa crisis. Lleras le dijo a Pastrana que Carlos Holmes tenía un congresista a quien él conocía y que podía servir para solucionar el lío.No se puede, dijo Misael, porque el cupo de Holmes ya se le dio a Álvaro Hernán Ibarra en la secretaría que Restrepo no aceptó. No importa; que arme Lloreda de nuevo el equipo y ponga a Jorge de secretario de Gobierno y meta un amigo de Andrade en Fomento y Desarrollo. Ahí quedé de ‘premier’ y Jesús Sánchez Barona ingresó como cuota de los furiosos López y Andrade.La mañana de mi posesión, que fue simultánea con la de Baltasar de los Ríos en Salud, hubo mucha gente en el salón central del antiguo Palacio de San Francisco. Los conservadores del norte vinieron en masa a acompañar al médico cartagüeño, y Holmes invitó a los suyos que se movilizaban al conjuro de su verbo encendido. En ese montón de azules y rojos, destacaba un hombre elegantemente vestido, que se movía con propiedad y dirigía el programa del acto como si fuese un funcionario de la realeza británica. Viendo hoy la foto, quedo asombrado por el paso del tiempo y por la cantidad de personas que ya partieron, entre ellas Lloreda y Trujillo, cuya ausencia se siente en el declive de sus respectivos partidos.Desde esa fecha surgió cordial amistad con Fannor Emiro Luna Urrea, entonces jefe de Protocolo de la Gobernación. Esa amistad se conserva hasta hoy cuando Fannor se desempeña como jefe de Prensa y Relaciones Públicas de Comfandi, bajo la dirección de Armando Garrido Otoya, otro ilustre vallecaucano que me honra con su simpatía.Fannor Luna tiene un récord imbatible: ocupó el cargo en el que yo le conocí bajo 18 gobernadores. Un día me puse a hacer la lista y no pude pues siempre me faltaban varios. El mismo Fannor lo certificó en estos días: 18. Una marca difícil de igualar y Luna lo logró por su inmensa capacidad para manejar las agendas de los mandatarios y su lealtad a toda prueba. Algún perverso amigo de ambos dice que cuando a Fannor le preguntaban cuál era el mejor gobernador, respondía: el próximo. Luna que tiene humor especial -a veces negro que usa El Gato para sus bromas- celebra el apunte.Fannor es hombre único. Por eso lo admiro y lo quiero. Que Dios le conserve ese espíritu conciliador y afectuoso por muchos años.

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