Falso silogismo

Junio 28, 2017 - 11:40 p.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Los uribistas, que ya no saben qué más hacer en obsequio de su ídolo, ahora han inventado un silogismo que trataré de resumir aquí.

Según ellos, como el plebiscito fue ganado por el No con el 50,6% de los votos, sientan de primera premisa que ese mismo porcentaje corresponde a los colombianos que obedecen las órdenes del señor Uribe. Como quien dice, que si la población criolla es de 48 millones, el exaltado dirigente tiene en su carriel de nutria 24.280.000 ciudadanos de ambos sexos.

La segunda premisa del silogismo es que ese mismo tanto por ciento será el que aparezca en los conteos de las elecciones de 2018, para Cámara de Representantes, Senado y Presidencia de la República, lo cual significa que en la votación de Congreso en marzo y Presidencia en mayo arrasarán en las urnas, y no habrá segunda vuelta en el camino hacia la Casa de Nariño. Pastrana aportará cuatro votos: los de “Nohra, los niños y yo”.

La obvia conclusión es que definitivamente y gústele a quien le guste, el Centro Democrático, vale decir el señor Uribe, se hará con los poderes Legislativo y Ejecutivo en las justas venideras. Queda por fuera el Judicial pero ahí se irá viendo lo que haya que hacer.

Formuladas así las cosas, quienes consideramos otras opciones políticas, a primera vista nada podemos hacer para contener la avalancha de los salvadores de la patria que nos evitarán caer en las garras del ‘castrochavismo’.

Sin embargo, el comportamiento de la gente al votar no se puede medir por lo que sucedió en la atípica votación del plebiscito, que fue bien diferente a las que ocurrirán con las listas para las cámaras y luego para la elección presidencial.

Si regresamos al plebiscito, con la tesis simplista de los politólogos uribistas, los del Sí obtuvimos el 49,4% de los sufragios, es decir que en el peor de los casos la mitad del Congreso sería contraria a los parlamentarios del CD, y ahí también estarán otras fuerzas, como las cinco curules que tendrán las Farc en ambas corporaciones del Capitolio Nacional.

El severo problema de Álvaro Uribe es que sus precandidatos presidenciales tienen muy bajo registro en las encuestas y eso de que “yo voto por el que diga Uribe” está por verse, pues no todos los compatriotas marchan como corderos a la voz del pastor. El vulgo es más analítico de lo que pensábamos hace años y menos ignaro de lo que creía Laureano Gómez.

¿Y cuál va a ser el discurso uribista? Hacer trizas el Acuerdo con las Farc, como anuncia Fernando Londoño, será el primer tema, pero de aquí a las elecciones de 2018 ya las Farc no existirán como grupo armado y serán un partido político reconocido por la ley. Como el Acuerdo se suscribió entre el Estado y el grupo insurgente, tendrían los uribistas que ganar todas las elecciones para echar por tierra lo convenido. ¿Y con quién van a negociar? Supongo que las Farc, ya desmovilizadas y sin armas, no aceptarán la invitación para revertir el pacto celebrado en La Habana y luego en el Teatro Colón.

Entonces, no veo que el falso silogismo de la contundente victoria uribista sea sencillo de estructurar. Y si lo logran, quiere decir que los colombianos desean reiniciar el conflicto interno de otros 50 años de duración. Los jóvenes son los llamados a decidir si les conviene ese escenario en el que ellos son los que llevarán del bulto, especialmente los de estratos bajos pues los de arriba no engrosarán las filas de los combatientes.

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