España hoy

Agosto 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Ya no es el estilizado Constellation de Avianca que me llevó a Madrid en 1954 en 26 horas y cuatro escalas. Ahora es el inmenso Air Bus 307 que emplea 10 horas non stop de Cali a la capital de España.El aeropuerto de Barajas está en el mismo sitio pero hoy es uno de los más grandes del mundo. Me parecía que fue ayer cuando al descender del avión vi el rostro sonriente de mi amigo Luis Guillermo Mayoral que me esperaba pues él llevaba allí casi dos años en la facultad de Medicina. Todavía Mayoral ejerce la profesión con numerosos pacientes en su consultorio de Imbanaco y los años le han hecho poca mella.Madrid está bellísimo y aunque la zona antigua por llamarla de algún modo es igual a la de entonces, tiene un encanto particular para los que tenemos grande afecto por la madre patria. Han sabido las autoridades locales preservar la memoria histórica, desde luego mejorándola con unas zonas verdes preciosas. La fuente de la Cibeles; el Paseo del Prado y el museo que contiene la pinacoteca más grande del mundo; la Gran Vía, que recuperó su nombre pues en la era franquista le pusieron Avenida de José Antonio, en homenaje al dictador y creador de la Falange.La Plaza de España, con las estatuas de Don Quijote y Sancho y desde luego de Cervantes, conmueve el espíritu pues estos personajes representan la mayor gloria de la vieja Iberia.Y a propósito. Hace años conocí a un ilustre jurista español que coincidió conmigo en un congreso de Derecho Procesal que hubo en el Externado, y desde entonces, al principio por carta -lástima que las cartas desaparecieron con el internet- y luego por este sistema, mantenemos intercambio frecuente de opiniones. Él es conocedor a fondo de Colombia y está al tanto del acontecer nacional. Naturalmente, lo llamé y nos encontramos en una cafetería central, y entre sorbo y sorbo de café hablamos de nuestros países.El colega estaba asombrado del resultado de la encuesta en la que resultó Álvaro Uribe como el Gran Colombiano de todos los tiempos, pero lo que más le irritaba era que Uribe le sacara 26 puntos porcentuales a García Márquez, que ocupó el cuarto lugar detrás de Jaime Garzón y Elkin Patarroyo, desconocidos ambos por el hispano.Cuando le manifesté que yo también estaba desconcertado por la diferencia entre Uribe y el Nobel, el hombre me dijo: no te hagas mala sangre, que eso solo demuestra que quienes votaron así son una panda de gilipollas, y como tu dispones de columna en uno de los más importantes periódicos de Colombia, de nombre igual al mejor de España, escribe y diles que Cervantes, y si quieres alguien de menor coturno, Lope de Vega, viven más que Franco; que Shakespeare tiene puesto más importante que la Thatcher; que Víctor Hugo sobresale sobre la corpulencia de De Gaulle; y que el perfil de Dante durará en el monetario de la gloria mucho más que Berlusconi. Y que en el Siglo XXII, y en los sucesivos, la humanidad en todos sus idiomas seguirá leyendo Cien años de Soledad, y que en sólo en 24 meses el señor Uribe no será más que el recuerdo ingrato de una amarga pesadilla.La política en España está que arde pues Mariano Rajoy tiene un pie sobre el abismo, no solo por su incapacidad frente al tremendo desempleo sino por el escándalo que produce el caso de Luis Bárcenas, preso por el mal manejo de fondos del Partido Popular, del que era tesorero, y que es el del presidente del gobierno.

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