Eso es liberalismo

Eso es liberalismo

Febrero 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Si usted desea tomar un curso rápido de liberalismo, o al menos si quiere tener una visión aproximada de lo que es esa doctrina política, ingrese a internet y descargue el discurso que pronunció el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobre el Estado de la Nación, ante el Congreso de su país.Obama, ya sin reelección en el futuro, circunstancia que lo limitaba bastante, ahora aparece como uno de los grandes líderes del Partido Demócrata de todos los tiempos, al lado de Franklin D. Roosevelt, John F. Kennedy y Adlai Stevenson, que si bien este último no alcanzó la Presidencia, se la quedaron debiendo pues en mi sentir es uno de los que calzaron más alto coturno en el escenario público de la gran potencia.El discurso a que hago referencia, que escuché y vi en directo por televisión, y luego mi querido amigo Alberto Anzola -admirador como yo de Obama- me lo obsequió en perfecta traducción, que guardaré al lado de mis archivos políticos preferidos, el Presidente lo inició con un párrafo del mártir de Dallas, pronunciado hace 50 años: “La Constitución no nos convierte en rivales por el poder sino en socios por el progreso. Mi tarea es comunicar el Estado de la Unión, mejorar es la tarea de todos nosotros”.A continuación hizo un recuento de los logros obtenidos durante su primer cuatrienio, con más de seis millones de nuevos empleos, el incremento notable en las ventas de autos americanos, y la menor dependencia del petróleo extranjero. Está dispuesto a buscar el ascenso de la clase media que es el motor del crecimiento económico, con el fomento de la libre empresa, poniendo el interés nacional por encima de los intereses partidistas. Llamó a reducir el déficit fiscal que debe bajar en US$4 billones, es decir, más de los US2,5 billones que ha conseguido gracias a un entendimiento con los republicanos del Congreso. Naturalmente, para lograr eso tendrán que hacer “los más ricos y más poderosos” mayores esfuerzos para que el precio del sacrificio no caiga sobre las personas de la tercera edad y de las familias trabajadoras. Igualmente, su gobierno seguirá adelantando los programas tendientes a llevar salud a un número mayor de estadounidenses, y culminar el proyecto de la ley migratoria para solucionar el problema de los que viven indocumentados y con el riesgo de ser deportados cuando sean sorprendidos por las autoridades, en una infracción de tránsito, por ejemplo.Se comprometió a terminar las guerras que sostiene su país en ultramar y manifestó que en 2014 regresarán las tropas que libran tan duros combates en suelos que no son los suyos. En fin, Obama se sobró en ese discurso.Tengo excelentes amigos conservadores, que por cuenta del culto a Álvaro Uribe han caído en la más terrible ultraderecha y les ha dado por creer que Colombia no existía antes de Uribe, como si aquí no hubiésemos tenido jefes de Estado como los dos Lleras, Alfonso López Pumarejo, Enrique Olaya, Eduardo Santos y Darío Echandía, y estadistas como Hernando Agudelo Villa, a quien también le quedamos debiendo Presidencia. Ellos fueron de la misma estirpe política de Obama.Admiro a Obama, porque siendo de una raza tan odiada en su patria, pudo alcanzar la cima del poder y lo está ejerciendo como los próceres que han pasado por la Casa Blanca. Por eso me siento orgulloso de que me una a él la misma ideología y la fe inquebrantable en los principios tutelares de la democracia.

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