En el Parque Boyacá

Agosto 05, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

- Ole, vos Jorge, barajo que te habías demorado en volver a tu pueblo, que tú dices amar tanto.- Sí, hace rato no venía a Tuluá, pero aquí me tienes recorriendo sus calles en las que discurrió mi juventud. A propósito, dos queridas amigas de esa época feliz fallecieron en estos días, las hermanas Zulma y Libia Zuluaga Jaramillo, que vivían a una cuadra de este sitio.- Claro, eran hijas de don Pacho Zuluaga y doña Raquel Jaramillo, pareja a la que todos queríamos. Que Dios las tenga en su gloria. Pero bueno, Jorge, ¿qué me dices de la finalización de la era Uribe?- Tal vez la era de la huerta en El Ubérrimo porque Uribe no marcó ninguna era en la historia de Colombia.- ¿Es que no encuentras nada bueno del gobierno de Uribe que pueda considerarse que marcó una era?- Nada. Un gobierno común y corriente que le metió el cuento al país de haber recuperado la seguridad, lo que es una falacia. Si bien las Farc fueron golpeadas, no están liquidadas a pesar de los gigantescos recursos empleados en esa contienda, que compromete buena parte del presupuesto, aparte de la ayuda gringa que trae cerca de 600 millones de dólares anuales, y un pie de fuerza que jamás había tenido Colombia, más de 400 mil hombres. Y las ciudades están en poder de la delincuencia.- Pero logró la desmovilización de los paramilitares.- Logró que los jefes ‘paras’ se entregaran gracias a una ley complaciente y benigna, pero las estructuras continuaron idénticas. Además, vaya usted a saber por qué extraditó a esos ‘comandantes’ antes de que confesaran todo lo que sabían a las autoridades judiciales colombianas. Allí hubo algo turbio que sería bueno conocer.- No me digas que los indicadores económicos no son buenos.- Sí, pero en esos registros no está la mano de Uribe pues los precios internacionales del café, del petróleo y del carbón, para citar sólo tres rubros, no subieron por cuenta del gobierno sino por cuenta de los mercados extranjeros que dependen de la oferta y de la demanda de estos productos primarios. Ojalá sigan en alza para que el gobierno de Santos pueda dirigir esos recursos a la inversión social. - ¿No es la misma cohesión social de la que hablaba Uribe en los consejos comunales?- No. Ese es otro de los huevitos de Uribe. Si algo no hizo fue cohesionar el país pues montó una tremenda polarización entre uribistas y no uribistas, en donde los malos eran estos últimos.- Entonces, le crees a Santos cuando predica la unidad nacional.- Sí le creo y por eso voté por él. Colombia está urgida de unirse alrededor de un propósito colectivo y no de una persona que fue lo que trató de hacer Uribe cuando le dio por pensar que después de él, el diluvio, como decía un rey francés.- Pero hay confianza inversionista.- Han llegado empresas extranjeras a comprar empresas colombianas ya consolidadas y por eso no desciende el desempleo porque no hay nuevas fuentes de trabajo.- ¿Qué le dices a Uribe de despedida?- Que le vaya bien. Y que se olvide del trabajo de cooperante con celular que es lo que dice querer, pues con ese aparatico enloquece a Santos, a quien necesitamos cuerdo. Hay que recalcarle a Uribe que su gobierno termina el 7 de agosto y que los ex presidentes, como lo dijo en su hora López Michelsen, son muebles viejos que deben ponerse en el cuarto de San Alejo. Bueno Jorge, hasta pronto.

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