El triunfo de Obama

El triunfo de Obama

Noviembre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

“Lo que hace que Estados Unidos sea excepcional son los lazos que mantienen unida a la Nación más variada del mundo. La convicción de que tenemos un destino común; de que este país sólo funciona cuando aceptamos que tenemos ciertas obligaciones con nuestros conciudadanos y con las generaciones futuras. La libertad por la que tantos estadounidenses han luchado y han muerto acarrea responsabilidades además de derechos. Y entre esas responsabilidades están el amor, la generosidad, el deber y el patriotismo. Es lo que da a Estados Unidos su grandeza”.El párrafo anterior fue tomado textualmente de la traducción oficial del discurso del presidente Barack Obama en la noche de su victoria, el 6 de noviembre, que pasó a ser fecha histórica en los anales del gran país del Norte.Yo, que he leído las biografías de los grandes líderes de la historia moderna, colombianos y extranjeros, pongo en esa lista en los primeros lugares a Barack Obama pues sin lugar a dudas es uno de los más recios exponentes del credo liberal, entendido no como partido político sino como filosofía universal. Entre esos próceres que comparten conmigo la doctrina común inspirada en los principios libertarios de la Revolución Francesa, y luego por los grandes pensadores que antepusieron los derechos del hombre y del ciudadano a cualquier interés bastardo, hay que incluir entre los compatriotas a Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera, a José Hilario López y Aquileo Parra. Ellos no ofrecieron al pueblo la imagen perfecta de una sociedad feliz sino instrumentos de acción destinados a obtener que la gente esté siempre mejor, mediante la lealtad y la igualdad de oportunidades, a que ningún ser humano halle restringidas sus potencialidades de acción y su derecho a triunfar.Años después aparecieron Alfonso López Pumarejo, Carlos Lleras Restrepo, Jorge Eliécer Gaitán, Alberto Lleras, y, ahora, Juan Manuel Santos que por más que vista la transitoria túnica de la U, es el más auténtico de los liberales vivos pues su Gobierno cumple con todos los lineamientos del ideario rojo.Barack Obama es, hoy por hoy, el gran portaestandarte de esa misma filosofía, y en nada difiere su proyecto político del que han adelantado, guardadas las proporciones de rigor, los grandes de mi partido en Colombia. Por eso en las elecciones norteamericanas del 6 de noviembre yo no pensé que estaba en juego la suerte del Partido Demócrata de EE.UU. sino el porvenir de las muchas colectividades que en el mundo comparten las mismas tendencias políticas.Esta reelección de Obama cambió para siempre el panorama político gringo pues lo mantuvieron en la Casa Blanca las minorías étnicas, los afroamericanos, los asiáticos, los latinos inmigrantes, las mujeres y los jóvenes menores de 30 años, que se opusieron a la odiosa campaña de ultraderecha que adelantó Mitt Romney, quien cometió el error de llevar como vicepresidente al fundamentalista Paul Ryan, que es una especie de Sarah Palin, la del Tea Party, con pantalones. El Partido Republicano debe estar seriamente preocupado con este descalabro.Así que estoy feliz con el triunfo de este auténtico líder mundial, que cree con Jefferson que la soberanía popular tiene que ser la expresión de todas las categorías sociales, en síntesis, de la masa entera de la Nación.

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