El señor embajador

Abril 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

En reciente entrevista para este diario, el embajador de Colombia ante el Vaticano, César Mauricio Velásquez, se despachó contra quienes hemos criticado “con retrovisor” el gobierno de Uribe, calificándonos de “politiqueros del momento”, con un agregado: que esas críticas se fundan en dichos de delincuentes y criminales que buscan desprestigiar el régimen de la Seguridad Democrática.Hubo épocas, cuando el país era decente, que las misiones diplomáticas ante la Santa Sede eran servidas por los mejores hombres, que honraban el servicio exterior de la república. Por eso a Roma fueron liberales de la altura intelectual de Darío Echandía, Antonio Rocha y Fernando Hinestrosa, y conservadores de la prestancia de José Antonio Montalvo. De allí que es impensable que frente al Papa comparezca hoy este sujeto sobre el que pesa investigación preliminar de la Fiscalía por su participación en el escándalo de las ‘chuzadas’ del DAS, de acuerdo con lo afirmado por testimonios atendibles. También se le sindica de participar en la visita del ‘narco’ Job a la Casa de Nariño cuando Velásquez se desempeñaba como jefe de prensa de Palacio.A mí me parece un despropósito que alguien con cuentas pendientes con la Justicia lleve la representación diplomática de Colombia, no solamente ante el Vaticano sino ante cualquier nación del mundo, así sea el último de los países africanos. El señor Velásquez debe estar aquí, respondiendo por sus actuaciones.Ahora vino a la patria a hablar de la beatificación de Juan Pablo II, y tuvo tiempo para la entrevista en El País, periódico que prudentemente se abstuvo de mencionar la soga en casa del ahorcado y no le hizo ninguna pregunta sobre sus ‘movidas’ cuando era ladero de Uribe.Como de cierta manera me siento receptor de la agresiva andanada de Velásquez contra los críticos de Uribe, entre los cuales me cuento, debo responderle que no somos unos “politiqueros del momento” quienes en uso de un derecho constitucional ejercimos la oposición a ese régimen oprobioso, y continuamos censurando conductas que están incursas en el Código Penal.Sería bueno que el egregio embajador nos dijera, bajo juramento, como destacado miembro del Opus Dei, lo que piensa de la ‘yidispolitica’, cuando compañeros suyos de la casa presidencial obtuvieron mediante cohecho los votos en la Cámara para la primera reelección de su ídolo.Igualmente, sería satisfactorio que nos dijera su opinión sobre las interceptaciones criminales del DAS, orquestadas desde los augustos salones presidenciales. Y qué opina del escándalo de Agro Ingreso Seguro, cuando se regalaban fuertes sumas de dineros públicos a empresarios ricos, en desmedro de los campesinos pobres.También sería grato conocer su concepto sobre lo que ahora se destapó en la Dirección Nacional de Estupefacientes, que, según su actual director, en el gobierno de Uribe se convirtió en la caja menor de los narcotraficantes, a quienes se les incautaban bienes y ese ente se los devolvía a través de testaferros.Y como santo varón que es, díganos algo de las falsas desmovilizaciones, en las que se tenían como paramilitares a bandidos que querían reinsertarse, quienes recibían subsidios del Estado.Dedíquese, señor embajador, a sus oraciones, y tenga mayor respeto por una parte de sus compatriotas que ejerce el derecho de criticar lo que tuvo de criticable el gobierno del que usted hizo parte importante.

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