El nuevo Procurador

El nuevo Procurador

Noviembre 17, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Fernando Carrillo Flórez fue elegido por el Senado procurador general de la Nación por 93 votos de los 95 senadores que asistían a la sesión convocada para ese efecto. El escogido para ser el máximo agente del Ministerio Público es ciudadano de amplia trayectoria en la vida pública. Fue impulsor de la Séptima Papeleta, de la que surgió la Asamblea Constituyente que aprobó la Constitución de 1991 que, con varias reformas, es el contrato social que nos dimos para vivir en comunidad.Miembro de esa asamblea por virtud de la elección que hubo para integrarla, destacó por sus conocimientos jurídicos, y de allí salió para Ministro de Justicia de César Gaviria. Se desempeñó después como embajador en España y el presidente Santos lo designó Ministro del Interior, dejando su impronta de buen funcionario en esos cargos.Llega a la Procuraduría con una ventaja visible: que reemplaza al peor procurador que ha habido desde que se creó en Colombia el Ministerio Público porque Alejandro Ordóñez abajó el ente a niveles imposibles de creer en un país que se dice respetuoso de su institucionalidad. Por eso cualquier trabajo bien adelantado por Carrillo brillará al compararse con la atroz gestión del abogado santandereano que pretendió -y lo logró- convertir la Procuraduría en un cuerpo al servicio de sus particulares intereses políticos y religiosos.Su aversión a quien piense diferente. Su desprecio por las mujeres. Su odio a la comunidad Lgbti. Sus malas artes para hacerse reelegir nombrando parientes de quienes serían sus electores (que fue lo que produjo su tardía destitución). Su tenaz oposición al proceso de paz que el Gobierno pretende alcanzar con las Farc. Todo lo anterior es muestra del fanatismo extremo con el que siempre actuó Ordóñez. Ahora aparece como uno de los voceros del No, cuando en verdad él no representa a nadie, fuera de sí mismo. No es dirigente de ningún partido; no ha sido elegido miembro de ninguna corporación distinta del Concejo de Bucaramanga hace muchos años. Es simplemente el particular Ordóñez, y no entiendo por qué asume la representación parcial del sector que votó negativamente el plebiscito, ni entiendo la razón para que se siente a la mesa con los que adelantaron conversaciones sobre ajustes al pacto de La Habana. Con igual derecho, todos lo que votaron No deberían ser llamados a participar. Ordóñez no es más que perico de los palotes que votó No.Volviendo a Fernando Carrillo, su versación jurídica, su prestancia personal, su independencia de los partidos políticos, lo hacen acreedor al acatamiento que su elección produjo en amplios estadios de la opinión colombiana.Quienes hemos seguido la trayectoria pública de Carrillo Flórez podemos dar fe de que es un hombre bueno en el buen sentido de la palabra bueno, como cantó el poeta español, en cuyas manos la Procuraduría volverá a ser el respetable Ministerio Público para cumplir a cabalidad sus funciones disciplinarias en cuanto se refiere a los servidores del Estado en todos sus niveles, sin ese oprobioso esquema de seguridad que tuvo Ordóñez y con el que sigue después de su salida, con 19 vehículos a su servicio, al de su señora y al de sus tres hijas, y una tropa gigantesca de escoltas, que constituye una vergüenza nacional.Le deseo éxitos al nuevo procurador que dará al país la seguridad de cumplir sus funciones legales y constitucionales sin salirse del libreto.

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