El Congreso Liberal

Enero 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Con credencial que me permitía participar en el II Congreso Liberal, en mi carácter de copresidente del Directorio Departamental, compromiso familiar no me permitió atender esa cita en que mi Partido dio, una vez más, muestra de su vigor y su deseo de continuar siendo actor de primera línea en la política colombiana.Con amplia asistencia compuesta por congresistas, concejales, ex altos funcionarios y, especialmente, delegados elegidos por votación popular, en Bogotá sesionó el Congreso los días 10 y 11 de diciembre, con presencia de los ministros liberales del presidente Santos, quien envió con Germán Vargas una expresiva nota en que ratificó su lealtad a las ideas liberales, y reconoció que en el liberalismo está uno de los pilares fundamentales de la Unidad Nacional.El Partido Liberal viene de atravesar una dura peregrinación de doce años por el desierto, especialmente los ocho del gobierno de Uribe, que puso todo su empeño en liquidar una colectividad en la que comenzó su ascenso político, como alcalde, gobernador, representante y senador. En lugar de estar agradecido, se dedicó con denuedo a ver la manera que desapareciera de la faz de Colombia, fomentando la creación de partidos sin otra ideología distinta que la de rendirle homenaje a su magra figura, y a los que pretendió engrosar, atrayendo a sus cuadros a la fuerza parlamentaria liberal, en una operación perversa confiada a Rodrigo Rivera, que ahora lo vimos salir por la puerta trasera del Ministerio de Defensa.Pero hubo gente fiel a la bandera y no pudo disgregar a representantes y senadores que bajo la orientación de César Gaviria, primero, y Rafael Pardo después, pusieron oídos sordos a los cantos de sirena que venían de la Casa de Nariño y las bancadas de ambas cámaras no se movieron de su sitio.Vale destacar la erguida posición de Juan Fernando Cristo en el Senado y de Guillermo Rivera en la Cámara, que fueron voceros autorizados para proclamar en esos recintos la vigencia del liberalismo frente a la felonía.Por fortuna, llegó Juan Manuel Santos a la Presidencia y terminó el hostigamiento. Echando la vista atrás, el Presidente recordó su ancestro liberal y llamó al viejo partido a la Mesa de la Unidad Nacional, y hoy tiene cuatro ministros rojos que le dan lumbre al gabinete, y hay otros, como Germán Vargas Lleras, que pronto retornarán al seno del Partido cuando se produzca la fusión con Cambio Radical y todos quedemos cubiertos por la misma enseña.Juzgo que es bueno para el país que haya un Partido de centro izquierda, como el Liberal, que impida que Colombia se desborde por los precipicios de las extremas, de derecha o de izquierda.Muy bien me parece el remozamiento de la jefatura, con la aclamación que hizo el Congreso del nombre de Simón Gaviria como presidente de la Dirección Nacional Liberal. Es un hombre joven, 31 años, que ha bebido ideología liberal desde niño, sin sectarismos mandados a recoger, y con mente puesta en el fortalecimiento de la colectividad con el regreso de quienes se fueron a otras toldas que, salido Uribe de la escena, no tienen razón de sobrevivir en el panorama político.Inteligente, con diversos títulos otorgados en famosas universidades, Simón Gaviria está llamado a ser uno de los grandes líderes del Partido. Me siento feliz bajo su dirección y aquí estaré para apoyarlo.

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