El asilo

Diciembre 02, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

El Derecho de Asilo es uno de los grandes logros del Derecho Internacional, y fue ideado especialmente para los países latinoamericanos, cuando buena parte de ellos estaban dominados por regímenes dictatoriales que perseguían con saña a sus adversarios políticos, a quienes se les negaban todas las garantías que existen en las naciones civilizadas.Colombia ha sido el más firme abanderado de esa institución y vale recordar el caso emblemático de nuestra diplomacia a mediados del siglo anterior.Víctor Raúl Haya de la Torre era un personaje conocido del mundo entero por sus luchas políticas en Perú, su patria. Fundador del Apra, un partido político de izquierda, combatió con ardentía a los distintos dictadores que por entonces se turnaban en el Palacio de Pizarro, de la bella capital peruana. Echaba discursos, escribía libros, redactaba panfletos, en fin, hacía todo lo que competía a un hombre de su estirpe de defensor de la democracia.Haya se presentó como candidato a una elección presidencial, triunfó, y el general Manuel Odría, presidente a la sazón, le desconoció la victoria y empezó un hostigamiento sin cuenta contra el líder del Apra, partido que sólo pudo llegar al gobierno en 1985 con Alan García, discípulo de Haya, y de nuevo presidente en 2005, cargo que hoy ocupa con excelentes resultados.Pues bien, una noche de 1949 tocan a la puerta de la Embajada de Colombia en Lima, servida por el conservador Carlos Echeverri Cortés, quien se levanta del lecho y encuentra que quien llama en busca de asilo político es, nadie más ni nadie menos, que Víctor Raúl Haya de la Torre.Se inicia entonces un largo proceso en el que Colombia se propuso defender la pretensión de Haya de recibir el beneficio del asilo. El gobierno del sátrapa Odría alegaba que el asilado era un vulgar delincuente común, y es justo decir que en ese momento el presidente de Colombia era Mariano Ospina Pérez, de ideología totalmente opuesta a la de Haya, quien se la jugó por hacer respetar el Tratado de La Habana de 1928, que consagró el Derecho de Asilo, ratificado después en Caracas en 1954.Alguna vez escuché al embajador Echeverri narrar ese episodio histórico y deduje que fue un drama tremendo pues fueron casi cinco años los que Haya permaneció en la embajada, rodeada por los esbirros del régimen, que convirtieron nuestra sede en una especie de cárcel. Pero Colombia y el líder aprista resistieron y en 1954 la cancillería de Torre Tagle expidió el salvoconducto que le permitió a Víctor Raúl salir e iniciar un largo periplo por el mundo entero. El doctor Eduardo Santos le abrió columna en El Tiempo, y yo conservo la compilación de esas excelentes notas que fueron recogidas en libro que guardo con cariño en mi biblioteca.Distinto el caso Haya del de la señora María del Pilar Hurtado, a la que Panamá le ha otorgado asilo territorial. Nadie está persiguiendo a esta dama. Ella cometió un supuesto delito por el que debe responder ante el Fiscal y eventualmente ante la Corte Suprema. Goza de todas las garantías procesales y puede obtener absolución, si es inocente. Por eso el insigne tratadista uruguayo Eduardo J. Couture dijo que el derecho procesal penal es el derecho de la gente de bien.Naturalmente, ahora al istmo irá a parar el combo de los ‘chuzadores’ que logre evadir la justicia nacional, y los otros de la ‘yidispolítica’, que hoy se dicen ellos, tan correctos, perseguidos por los jueces.

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