El agitador

El agitador

Febrero 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Álvaro Uribe convocó en Santa Marta a sus más fieles seguidores para el lanzamiento del Centro Democrático. Suprimió lo de ‘Puro’ pues la gente no ve pureza en un colectivo político en el que sus conspicuos adalides están presos o a un paso de estarlo, como ocurre ahora con Luis Guillermo Giraldo y Carlos Alberto Jaramillo, promotores del fallido referendo reeleccionista en el que se pasaron por la faja todas las normas que rigen la materia y ya la Fiscalía les imputó a ellos y a otros de la misma cuerda los delitos de Falsedad en documento público y Fraude procesal, cargos que les serán notificados el 13 de marzo, para lo cual se libraron las órdenes de captura. Había que ver la soberbia de estos personajes cuando Mario Fernando Prado les abría los micrófonos de ‘Oye Cali’ y yo los interrogaba. Qué par de insignes patriotas. Qué amor por Colombia. Qué lealtad con ese ser sobrenatural que era el presidente Uribe, cuya reelección para ellos era una necesidad sentida por las personas de bien. Los que no les creíamos su abyecta carreta éramos poco menos que aliados de los enemigos del país.Pero volvamos a la ciudad fundada por Rodrigo de Bastidas, hoy ennegrecida por el carbón que arroja Drummond a su hermosa bahía. Allí hicieron su presentación los precandidatos del uribismo supérstite, Carlos Holmes Trujillo García –increíble-, Óscar Iván Zuluaga, Pachito Santos y Juan Carlos Vélez. En segunda línea aparecían Marta Lucía Ramírez, quien juega a dos bandas pues quiere ser candidata conservadora para aliarse con el ungido por Uribe, y José Félix Lafaurie, sumo sacerdote de la caverna criolla, que ha politizado el gremio de los ganaderos -Fedegán-, de donde salió también Jorge Visbal Martelo, hoy en serios aprietos con la Justicia por vínculos con los paramilitares.Una belleza de abanico el que abre el jefe supremo para acercarse, por interpuesta persona, al poder perdido, del cual se duele todos los días pues no ha podido procesar la pena, y de ahí la rabia que le sale por los poros, como poseído por el odio, de suyo mal consejero.A mí no me preocupa que Uribe saque de la manga de titiritero a estos o a otros aspirantes porque ninguno de ellos tiene los arrestos suficientes para ganarle la partida a Santos. Ya Aurelio Iragorri, presidente de la U, declaró que esa colectividad se queda con Santos y que bien pueden irse los que quieran, si es que las disposiciones contra el transfuguismo lo permiten.Algo he aprendido en tantos años de actuar en política y de ser observador de lo que en ella sucede, y es que aquí no se endosan votos. Si Uribe Vélez pudiese ser candidato, de no existir la sentencia de la Corte Constitucional, de pronto la situación de Santos se complicaría, pero Uribe desde El Ubérrimo dirigiendo a sus menguadas huestes, no saldrá con nada. Inclusive, si en acto primo resolviese encabezar lista de Senado, no alcanzará más de diez curules.Algunos le señalan a Santos, como crítica o como elogio, que es hábil jugador de póker y que sabe manejar las cartas de la baraja. En este desafío con Uribe, el expresidente tiró sus restos, todo o nada, y temo que va a quedar viendo un chispero, con unos pocos congresistas y con Santos en la Presidencia.Sic transit gloria mundi. Quedará de agitador, que es el título que él mismo se dio en el aquelarre samario, como el célebre marqués en el asilo de Charenton.

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