Diálogo en el parque 7

Diálogo en el parque 7

Diciembre 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

- Vení Jorge, explícame cómo es eso del plebiscito y la vaina del umbral, que solo recuerdo el de “la polvosa puerta” en Anarkos del maestro Valencia.- El Congreso expidió una ley en virtud de la cual el Presidente pedirá autorización al Congreso para convocar plebiscito en el que el pueblo soberano, por mayoría simple, dirá Sí o No a los acuerdos que se firmen en La Habana. Si transcurre un mes sin que el legislativo se pronuncie, se entenderá que el jefe del Estado queda autorizado para convocarlo.-¿Y dónde aparece lo del umbral?-En la fecha en que se vote la consulta plebiscitaria, la nueva ley fija el umbral, o sea los votos mínimos requeridos para aprobar la pregunta que se formule, que será el 13% del censo electoral.-¿Y la Corte Constitucional, qué?-Por ser ley estatutaria, debe ser sometida a control constitucional de esa corporación, y luego sancionada por el Presidente.-¿Y ese porcentaje a cuántos votos equivale?-Aproximadamente 4.400.000. Esta cifra se necesita para el Sí o para el No. Si ninguna de ambas opciones la alcanza, fracasa el plebiscito.-¿Y, entonces lo que se firme en La Habana se va al carajo?-No sé si ese sea el destino, pero ya el presidente Santos declaró que si triunfa el No, termina el proceso de paz.-Yo creo que el Presidente no ha debido someter el asunto a ninguna consulta, ni referendo, ni plebiscito, ni nada, pues podría darse el absurdo que una vez firmada la paz y el mundo entero feliz con ese resultado, termine Colombia diciéndole a la comunidad internacional que preferimos la guerra a la paz. Pienso que el Papa, Obama y los demás líderes que tienen los ojos puestos en nosotros, llegarían a la conclusión de que somos unos orates y que el dinero que llegaría para el postconflicto habría que destinarlo a pagar psiquiatras.-Juzgo lo mismo porque ninguno de los acuerdos de paz que se han dado en Colombia con las guerrillas M-19, Quintín Lame, EPL, y otras surtidas, no se han llevado a consultas de ninguna especie. El jefe del Estado es autónomo para suscribirlos.-¿En qué te fundas para decir eso? -Porque según la Constitución de 1991 “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. En consecuencia, lo que ha hecho el presidente Santos es atender el artículo 22 de ese estatuto, que es el contrato social que rige la vida de los colombianos.-¿Y a todas estas, en que andan los uribistas?-Tengo esa inquietud pues esperaba algún comunicado de los dirigentes del Centro Democrático sobre la tunda que recibieron en las elecciones del 25 de octubre, en las que solo obtuvieron la gobernación de Casanare, pero no han dicho nada, salvo esta frase del senador Uribe: “Me demoré en tomar decisiones esenciales”. Hay que buscar un politólogo para que desentrañe el sentido de esa expresión, pues no lo encuentro.-¿Cómo ves el futuro de ese partido?-Es que ese grupo no es un partido sino una conjunción de odios contra Santos. En estos días le pregunté a un uribista pura sangre qué iban a hacer cuando el Presidente termine periodo en 2018. La respuesta que dio es lapidaria: “Seguir odiando a Santos”-No puede ser.-Sí puede ser. Lo triste es así. Esa repuesta está en consonancia con la carta de navegar que el Gran Timonel impone a su tripulación.-Bueno Jorge, volvé pronto, que la cosa política está interesante.

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