Democracia en apuros

Democracia en apuros

Marzo 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

No son ilegítimas, como dice el expresidente Uribe, las elecciones del 9 de marzo pues de acuerdo con el Registrador es casi imposible hacer desaparecer como por arte de magia votos del Centro Democrático, partido que contó en sus filas durante el doble período uribista a los exitosos ‘Ñoños’, que ahora obtuvieron la mayor votación de La U, que fue la colectividad creada por Uribe para ‘sonsacar’ liberales de las toldas rojas.Entonces, no son ilegítimos los comicios marciales, pero los congresistas que resultaron electos no representan al país sino a una tercera parte de la población con capacidad de voto. Con una abstención del 56%, al 44% restante hay que sustraerle el escalofriante guarismo de 2.500.000 votos nulos, con el que se habría podido llevar al Capitolio a siete senadores más y otra cantidad mayor a la Cámara.Es increíble que en Colombia que ha avanzado mucho en educación, la gente no haya podido aprender a manejar los tarjetones electorales, que marcan mal, o simplemente los introducen sin marcarlos a las urnas, anulando ese voto. Tengo varios amigos profesionales que marcaron erróneamente y se perdieron esos votos.El presidente Santos ha prometido que el 20 de julio presentará al Congreso un proyecto de acto legislativo reformatorio de la Constitución Nacional que tiene varias iniciativas importantes, como las siguientes.Supresión de la Vicepresidencia. Ese embeleco de la Carta de 1991 no se justifica. Era mejor el designado señalado por el presidente y elegido por el Congreso. El espectáculo grotesco que ha dado Angelino Garzón es como para sentarse a llorar. Se convirtió durante este cuatrienio en la voz contraria del Gobierno: regañaba ministros, se metía a proponer salarios mínimos imposibles, aupaba protestas antigobiernistas, y nos mostraba su desgarbada figura en todos los espacios de televisión. Por fortuna, no se verá en las playas de Ipanema pues para bien de la patria declinó la Embajada en Brasil, con una disculpa vergonzosa: porque el cálido clima de Brasilia le sienta mal a su perro Orión, que es muy peludo. Menos mal que doña Dilma no tendrá que soportarlo en las recepciones oficiales.Otra vagabundería es la circunscripción nacional para elegir senadores pues eso lo que hizo fue prostituir más la política y volvió costosísimo su ejercicio. No hay razón para que vallecaucanos voten por candidatos de la Costa Atlántica, o que en Cartagena sufraguen por un señor de Palmira.Y debemos regresar al excelente sistema de las listas cerradas pues solo así se consolidan los partidos, que fue lo que hizo inteligentemente Uribe con sus listas para Senado y Cámara. Con el tal voto preferente, cada candidato tiene su partidito y su sede en cualquier garaje. No existe un eje programático que integre la lista, y por eso se da esa sórdida batalla campal de todos contra todos a ver cuál pesca más votos, no para el partido respectivo sino para el número que corresponda en el tarjetón a cada aspirante.Solo con listas cerradas puede el Estado asumir el costo de las campañas pues el país contempla atónito esa descomunal feria de dineros, unos fríos, otros calientes, que sumados arrojan cifras escandalosas, muy superiores a las dietas que devengan los elegidos en los cuatro años de su permanencia en Bogotá.Todos estos temas deben ser acogidos en la próxima legislatura. De lo contrario la democracia, hoy en apuros, colapsará definitivamente.

VER COMENTARIOS
Columnistas