Debemos continuar

Debemos continuar

Junio 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Una persona próxima a mis afectos, que de uribista pasiva pasó a santista activa pues colaboró en la reelección a través de las redes sociales, me aconseja que no vuelva a ocuparme de Álvaro Uribe, en ninguno de los medios a los que tengo acceso. Juzga ella que el soberbio líder del Centro Democrático tendrá vigencia mientras los comunicadores sigamos abriéndole cámaras, micrófonos y notas de prensa. Que si nadie se ocupara de sus “chorros de babas”, como dijo Juan Manuel Santos, en poco tiempo quedaría reducido a ser un senador bocón en un recinto en donde le tocará soportar a unos avezados parlamentarios que le sacarán la piedra, que según Uribe, no es necesario porque siempre la tiene afuera.Del otro lado, Mario Fernando Prado, uribista a ultranza, escribe en El Espectador y en este diario sendas columnas en las que llama a la concordia y al desarme de los espíritus, todo ello muy lindo en medio de “vainazos” al ganador de las elecciones pues sigue con la cantaleta de la “mermelada” y de la “maquinaria” que Sirirí y sus compañeros de viaje le enrostran a Santos. Me conmovió la petición de perdón de Prado por haber atizado la hoguera de la polarización.A ambos consejeros les agradezco sus buenas intenciones, pero me parece que hacer caso omiso de este caballero antioqueño que cree que Colombia está en deuda con él y que los colombianos que pensamos distinto a José Obdulio Gaviria y a Fernando Londoño Hoyos, somos unos castrochavistas que debemos estar en uno de los últimos círculos imaginados por Dante en su monumental Comedia, es improcedente porque desde cualquiera de los círculos infernales en los que quiera situarnos, seguiremos insistiendo en que los que creemos en los valores fundamentales de la democracia tenemos la obligación de continuar denunciando las maniobras perversas que Uribe sigue utilizando para contaminar de odio al país.Es increíble que cuando su candidato derrotado – un hombre ponderado que terminó convertido en camorrista – admite la victoria de su contendor y lo felicita, a los pocos minutos Uribe lo desautoriza en un comunicado que por ser escrito fue pensado, gritando que el Gobierno de Santos “impulsó la mayor corrupción de la historia”, con un sartal de acusaciones que pone al Presidente en calidad de delincuente.¿Qué autoridad moral tiene Uribe para hacer estas denuncias? ¿Acaso en su gobierno no se cometió, esa sí probada, una serie de violaciones de la ley penal que tiene en la cárcel a varios de sus funcionarios? No demora en volver a Colombia la señora María del Pilar Hurtado, exdirectora del DAS, para que responda por los cinco delitos que le fueron imputados, y a quien Uribe le consiguió asilo en Panamá. El juicio de esta dama debe preocupar a más de un agente del régimen uribista pues ella sabe lo que se cocinó en la trastienda oficial para perseguir a la oposición y a los magistrados de las altas cortes.Le propongo a Mario Fernando que dada su cercanía y su afecto desbordado por Uribe, en lugar de solicitar campana neumática para el derrotado en la elección presidencial, le diga lo mismo que el saliente monarca español le espetó a Chávez en una cumbre de jefes de Estado: “¿Por qué no te callas?”.Cuando Uribe cierre su boca, o la utilice en bien de Colombia, entonces sus contradictores bajaremos la guardia. Mientras, estaremos vigilantes pues es imposible que sus necedades queden sin respuesta.

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