Corte viajera

Noviembre 25, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

El país tiene contraída una deuda grande con la Corte Suprema de Justicia, especialmente con su Sala Penal, pues, gracias al valor de sus magistrados, pudimos desentrañar el tenebroso escándalo de la parapolítica, cuando varios encumbrados miembros del Congreso resolvieron unirse con las AUC para “refundar la patria”, en punible ayuntamiento con criminales de la peor laya.Los colombianos descubrimos, estupefactos, que personas a las que teníamos puestas en un pedestal, descendieron de ese sitio para comprometerse en acciones perversas, para buscar resultados electorales, y así vimos cómo crecieron los guarismos de votos para candidatos que de 5.000 pasaron a 50.000 y más, de la noche a la mañana.Los mismos jefes paramilitares lo certificaron: Salvatore Mancuso llegó a decir que ellos controlaban el 35% del Congreso. Pero ese no es el tema que me propongo desarrollar hoy, pues el asunto de la parapolítica se ha trajinado bastante en los últimos años y ya hay mucha gente en la cárcel purgando esos delitos que van desde el simple fraude electoral hasta masacres horrendas.Lo que ahora me propongo expresar es que Colombia recuperó la fe en la justicia por el trabajo valeroso que se impusieron los nueve magistrados de la Sala Penal del alto tribunal, pero vemos sorprendidos que la Corte Suprema ha entrado en el triste espectáculo del turismo judicial, igual que el parlamentario que hubo en tiempos pasados, cuando las cámaras se desmantelaban porque sus integrantes andaban por todo el mundo en misiones que nadie entendía, pero que eran pagadas por los contribuyentes.En estos días, algunos casos de su competencia quedaron atascados, pues varios magistrados andaban en el exterior, sin que nadie se explique la razón de esos desplazamientos.Por ejemplo, sabemos que la Corte se declarará impedida para conocer del proceso que le sigue al ex ministro Sabas Pretelt por el caso de la ‘Yidispolítica’ y que se verá obligada a designar conjueces para ese tema. No se ha podido porque no hubo quórum por la ausencia de algunos magistrados.Y miren esto, que es aberrante. De los nueve magistrados de la Sala Penal, que habíamos considerado héroes de la patria, cuatro se matricularon para una capacitación de dos meses en la Universidad Autónoma de Barcelona, aunque solamente viajaron dos: Alfredo Gómez y José Leonidas Bustos, quienes regresaron el lunes último, sin que al escribir esta columna sepa si se cumplió la promesa de reunirse al día siguiente para considerar la elección de Fiscal General de la Nación.¿Y qué tal el viajecito de seis magistrados a Beijing? ¿Qué diablos tienen que hacer allá los togados criollos? Oigan esto: iban a examinar problemas de la Rama Judicial con sus pares del Tribunal Popular Supremo chino. ¡Qué descaro!He visto muchas cosas sórdidas en la vida. Pero me parece que me quedo corto, pues no entiendo cuál capacitación buscaban en España dos magistrados, a quienes se supone suficientemente capacitados por haber llegado a la magistratura. Y tampoco entiendo qué luces pueden obtener para sus espíritus en el Lejano Oriente.Los magistrados, con estos viajes, están borrando con el codo lo que escribieron con las manos en los últimos años. Sólo les falta que se enreden con la nueva terna para Fiscal, pues ya no hay disculpa porque los nombres que les mandó Santos son lo mejor que produce la tierra para ese cargo.

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