Con los liberales, solamente

Con los liberales, solamente

Marzo 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Dirijo este artículo solamente a los liberales para hacerles ver la importancia que tiene el voto en las elecciones del domingo, en las que elegiremos representantes y senadores. La obligación moral y política de los auténticos liberales es concurrir a las urnas y consignar su voto por los candidatos que mejor interpreten sus sentimientos.No ha sido fácil el camino que ha recorrido el partido desde su fundación hace ya 165 años cuando Ezequiel Rojas redactó los primeros estatutos. Vinieron tiempos durísimos pues tuvo que librar recias batallas en las diferentes guerras civiles que hubo en el Siglo XIX, hasta la última, la de los Mil Días, en la que fue derrotado por las tropas del gobierno conservador, que le negaba cualquier participación en las corporaciones públicas. Se llegó a tal extremo que Rafael Uribe Uribe fue el único representante liberal, pues como no existía el cuociente electoral, el oficialismo copaba los registros.Cuarenta y cinco años por fuera del gobierno hasta que en 1930 pudimos recuperarlo con Enrique Olaya Herrera. Con él se iniciaron los 16 años de la llamada República Liberal, período en el que Colombia logró acceder al Siglo XX y se aprobó la reforma constitucional de 1936 que le quebró el espinazo a la ultraconservadora Constitución de 1886, patrocinada por Rafael Núñez y redactada por Miguel Antonio Caro.En esa reforma, prohijada por el presidente López Pumarejo, se introdujeron modificaciones sustanciales a la Carta: se estableció el derecho de huelga, salvo en los servicios públicos; se autorizó la intervención del Estado en la economía; y se sentó el principio liberal según el cual la propiedad es una función social que implica obligaciones. Esa reforma surgida de un Congreso de mayoría liberal desató la furia de los conservadores, que se notó en el segundo gobierno de López Pumarejo, que no pudo concluir el mandato pues se vio precisado a renunciar.Vino entonces una violencia desenfrenada y se fue creando un clima de confrontación que tenía su epicentro en el Congreso y de allí se extendía por toda la Nación. En ese ambiente se incubó la tragedia del 9 de Abril cuando fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán, jefe único del liberalismo, muerte que desató la locura colectiva que por poco acaba con Bogotá. Allí se jodió el país pues la patria no se pudo recuperar y las pasiones políticas dieron paso a una carga de odio que aun hoy no sabemos cómo parar la hemorragia.Ahora le ha salido al Partido Liberal un enemigo que no estaba en la lista: el ciudadano Álvaro Uribe Vélez, que dedicó ocho años de su presidencia a estudiar las fórmulas eficaces para eliminar políticamente a una colectividad que había sido la suya pues todas sus posiciones anteriores las ocupó a nombre del partido. Pero como este no lo acompañó en la candidatura de 2002, puso todo su conato para hacerlo desaparecer. No contento con lo que hizo, ahora quiere llegar al Senado como adalid de la derecha extrema.Por eso los liberales tenemos que contener ese riesgo inminente, votando por nuestros candidatos. Hay 100 para Senado y 13 para Cámara por el Valle, y el elector tiene muchas opciones. Yo lo haré por Sigifredo López, número 9 en el tarjetón senatorial, y por Griselda Janeth Restrepo, número 104 en el de Cámara. Ambos excelentes y de probada lealtad al partido. Cumplirán en el Capitolio destacada gestión en pro de los intereses vallecaucanos.

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