Castaño oscuro

Castaño oscuro

Septiembre 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Conocí a Juanita Cataño como productora del programa ‘Oye Cali’ cuando este servidor participaba en ese espacio radial como comentarista político. No sé si el nombre en diminutivo viene desde la pila bautismal, pero así la llamábamos todos y así la entrevistó Julio Sánchez Cristo en la W, una de estas mañanas.Cincuenta años en la política activa me han permitido escuchar todas las ‘vaciadas’ que dirigentes, mandos medios y militantes rasos cruzan unos con otros, en que uno a veces queda a la espera de un desenlace fatal. En esos diez lustros he oído de todo, madrazos y calumnias incluidas, y cuando alguien se viene lanza en ristre contra el adversario, éste contesta, como en la escuela de Tuluá: “Más vos”.Jamás había escuchado una ‘trancada’ como la que soltó Cataño en el programa de Julio contra la candidata a la Gobernación del Valle, Dilian Francisca Toro, en la que no hubo cargo delincuencial que no le hiciera. Como ahora todo queda grabado, volví una y otra vez a la ‘catilinaria’ y, de veras, me pareció mujer valiente que, como aspirante a la Asamblea departamental en la próxima elección, quiere mostrarse ante sus electores del Centro Democrático como persona fiel al jefe e igualmente frentera, semejante al lenguaraz expresidente que alega que a los aviones de la FAC los tumbó “lafar”, y cuando se prueba que fueron accidentes propios de la navegación aérea, calla como pez, pero ya el daño está hecho.No tengo relación política con la doctora Toro. Nunca he votado por ella ni lo haré el 25 de octubre pues ese día sufragaré por el candidato liberal Óscar Gamboa. Pero mantengo con Dilian cordial relación y siempre ha sido amable conmigo. De paso, recuerdo que mi partido la expulsó cuando contrariando orden superior votó en el Congreso la primera reelección de Uribe a través del cambio del “articulito”.Contradice la lógica política el duro ataque de Cataño a Toro. Creo que pasó de castaño oscuro porque si bien Dilian permaneció en ‘la U’ -creada por Uribe para destrozar al Partido Liberal- y no se fue al Centro Democrático, jamás he sabido que la exsenadora vallecaucana haya dicho una sola palabra contra Uribe o sus conmilitones. Ya Toro dio poder para denunciar a Cataño por injuria y calumnia. No es coherente la postura moralista de la aspirante a diputada porque si tiene tan alto sentido de la ética pública, está, como la propaganda de Davivienda, en el lugar equivocado, porque alma tan pura como la de Cataño debe sentirse incómoda al lado de tanta gente de su partido que purga en cárceles, o huye de la justicia por diversos delitos contemplados en el Código Penal. Si Cataño quisiera ver hasta dónde llegó el régimen de su admirado líder en los ocho años que permaneció instalado en la Casa de Nariño, puedo prestarle copias de las diligencias de indagatoria que ante la sala competente de la Corte Suprema de Justicia rindieron Fernando Alonso Tabares Molina, exdirector general de inteligencia del DAS y Jorge Alberto Lagos León, exsubdirector de contrainteligencia de ese mismo ente investigador que comandaba María del Pilar Hurtado. Los tres fueron condenados a largos años de prisión.De tal suerte que si a la fogosa Juanita Cataño le parece impropia e inhabilitante la conducta de la médica Dilian Francisca Toro, debe observar las conductas de quienes medraron a la sombra de Uribe para que vea que allí también la cosa pasó de castaño oscuro.

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