Carta al Presidente

Julio 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Creo, señor Presidente, que usted es uno de los mejores mandatarios que ha tenido Colombia. La caída en las encuestas se debe a que usted jugó todo al proceso de paz con las Farc y con esa gente es muy difícil llegar a acuerdo porque manejan tiempos diferentes a los suyos, y porque los ejemplos de Sudáfrica, Irlanda del Norte, El Salvador y Guatemala no sirven pues en esos países no sufrían el flagelo del narcotráfico, que aquí es la base económica de la subversión.Además, usted ha tenido que soportar la más feroz oposición que yo haya visto en los largos años que llevo de observador y de participante de la política nacional. Álvaro Uribe, ante quien Laureano Gómez era un aprendiz de la mezquina tarea de desprestigiar un gobierno, dispara a diario artillería pesada de infundios y calumnias.Uribe no descansará ni un minuto hasta lograr que su Gobierno se hunda en el abismo de la impopularidad, y créame que veo con preocupación cómo pueda sostener usted la avalancha perversa pues ya hasta amigos míos que se declaraban “santistas”, los veo escépticos, cuando no duros críticos de su gestión por la paz.Las declaraciones de Humberto de la Calle a Juan Gossaín fueron claras y precisas, pero no son suficientes. Es usted el que debe tomar el toro por los cuernos y demostrarle al país que es el líder que requiere en este momento de incertidumbre. El discurso suyo de que ya estamos en el posconflicto es inane pues queda borrado con los barriles de petróleo que inundaron una vasta región de la costa pacífica.Tampoco sirven para elevar las encuestas ni las viviendas gratuitas, ni las diez mil becas universitarias para muchachos pobres, ni las carreteras de cuarta generación en las que se invertirán 50 billones de pesos, ni la recuperación de la navegabilidad del rió Magdalena y de las trochas férreas. Aquí lo que los colombianos ven es a unos bandidos en La Habana diciendo un sartal de idioteces sobre su voluntad de paz, mientras sus guerrilleros en el territorio nacional asesinan soldados, contaminan las aguas y mandan al hambre a miles de compatriotas.Dicen los científicos de la paz que no se debe poner plazo a las conversaciones en Cuba. No comparto esa tesis. A pesar del cese del fuego unilateral dispuesto por las Farc, llegó el momento de decirles al señor Márquez y a sus insoportables camaradas que el reloj del Estado, diferente al que portan en la muñeca esos caballeros, está a punto de detenerse. Juzgo razonable su declaración de señalar cuatro meses para la firma del acuerdo, porque de lo contrario el equipo negociador se levantará de la mesa, lo que quiere decir que continuaríamos hasta el fin de los siglos en guerra.Si en Colombia hubiese sensatez tendría usted, en ese evento, que conformar un gabinete de guerra, como el que constituyó Winston Churchill ante la acometida nazi contra Inglaterra, inclusive invitando a Álvaro Uribe, quien todos los días alega su patriotismo, para que asuma la cartera de Defensa, con toda la libertad posible para que consiga en el combate lo que no se pudo lograr en la negociación.No vale la pena seguir más allá del lapso propuesto porque la mitad de la opinión estima que por usted está envalentonada la guerrilla. Eso no es cierto pero así lo considera un altísimo número de colombianos, que son estimulados a diario por los mensajes descomedidos de Uribe y las falacias descomunales del procurador Ordóñez.

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