Carta a Zuluaga

Julio 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

En las varias ocasiones que tuve de cruzar ideas con usted en la mesa de trabajo de “Oye Cali”, el espacio radial que dirige Mario Fernando Prado y del que soy comentarista político en las emisiones de los martes, me formé el mejor concepto. Me pareció persona sería, afable, de fácil expresión, conocedor a fondo del país y de los temas económicos, y tal como se lo expresé en una de ellas, creo que no le queda grande la presidencia de la República.Después, en el acaloramiento de la confrontación electoral por la presidencia, observé que usted era un hombre distinto, un ser cargado de odio por el presidente Santos, a quien llegó a irrespetar en el debate promovido por El Tiempo, en el que solo le faltó darle un puñetazo. Pero ese púgil que aparecía en la pantalla no era el ciudadano Óscar Iván Zuluaga, sino el portavoz de Álvaro Uribe Vélez, a quien la manera de garantizarle que usted era el “tipo” preciso para ganarle el pulso a Santos era utilizando el mismo estilo pendenciero y agresivo del expresidente.Yo tuve el atrevimiento de decirle a usted en uno de esos diálogos ante los micrófonos, que lo que en Uribe era normal y hasta bien visto por su hueste, en usted se veía atroz. Que eso de decir que Santos es castrochavista, a más de ofensivo es una calumnia que nadie se traga, menos usted que sabe de dónde viene el presidente, cuáles son sus ideas y hacia dónde se dirige.Pero así es la política, y más en estos países tropicales en los que sobre las ideas prevalecen las pasiones, especialmente en Colombia, cuya gente tiene sangre caliente en las arterias, que la lleva a matar porque gana la Selección Nacional, y a matar porque pierde. Es increíble a los ojos del mundo que cuando juegan esos héroes de la patria, hay que decretar ley seca para que los homicidios no se disparen. Por eso es tan grave que Uribe, pasado el episodio electoral, siga atizando la hoguera a base de infundios y mentiras surtidas, sin sustento probatorio alguno.Creo que a usted le ha llegado la hora de pasar a la historia como el hombre que se sobrepone a la derrota y piensa que el país necesita una persona que tanto puede aportar a la pacificación de los espíritus.No hay necesidad de enajenarse la amistad de Uribe. Basta con decirle que si bien es cierto que él colaboró en su campaña, el que figura en la Registraduria con esos 7 millones de votos es usted. Hágalos valer. Usted, su esposa e hijos merecen vivir en un país mejor que el que le tocó a mi generación, que solo ha visto la violencia que corre parejas con mi edad. Es posible que yo no alcance a ver un país “pescando de noche”, como quería Darío Echandía. Pero los colombianos, doctor Zuluaga, tenemos derecho de lanzar el anzuelo sin el riesgo inminente del atraco y de la muerte. Pase a la galería de hombres ilustres con un gesto gallardo a favor de las conversaciones en La Habana, que con tanto cuidado adelanta el presidente Santos con sus delegados sobre los cuales no cabe sombra de sospecha.Juéguese por la paz, estimado Óscar Iván. Ya la “Z” que dibujaba el hidalgo español sobre el pecho de los adversarios que alcanzaba con su espada, quedó atrás, y podemos verla en la emocionante película protagonizada por Tyrone Power, que usted seguramente vio de niño en el cine de Pensilvania. Use esa última letra del alfabeto en la palabra que todos sus compatriotas llevamos en el corazón: PAZ.

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