Buena esa, Hadad

Febrero 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Quienes votamos a Rodrigo Guerrero para llevarlo a la Alcaldía de Cali, lo hicimos en el convencimiento pleno de que en él hallaría la ciudad al funcionario honesto y competente, que dedicará todo su tiempo y su inteligencia en la búsqueda del bien común, que debe ser –y casi nunca lo es– la razón fundamental de los administradores de los entes públicos. La trayectoria de Guerrero lo señala como un hombre que conoce las dificultades que afronta Cali y las acciones que hay que tomar para sortearlas. Con un equipo de colaboradores excelente, integrado por profesionales responsables y comprometidos con un programa, Rodrigo Guerrero va a convertirse en el gran alcalde que podrá ponerse de ejemplo a quienes hayan de sucederlo.Entre los miembros del gabinete ya destaca -pues brilla con luz propia- Alberto Hadad, secretario de Movilidad y Tránsito, quien desde que firmó el acta de posesión tomó la rienda del cargo y ya la ciudad empieza a ver el cambio que todos anhelábamos.Más que espíritu draconiano en sus medidas, lo que ha propuesto Hadad es la recuperación de la disciplina en el transporte, tanto público como privado, porque la ciudad se había convertido en un verdadero caos pues los que estaban al volante se sentían dueños de los corredores viales, incluidos los andenes, muchos de ellos dedicados a la mecánica de autos y motos.Da gusto ver a Hadad, con su apuesta figura de ancestro árabe, al frente de los guardas y agentes, yendo de aquí para allá, imponiendo partes y comparendos a los infractores y ordenando llevar a los patios a los vehículos mal estacionados.Los puntos neurálgicos han sido detectados y el tránsito empezó a fluir en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, y uno observa que si los carros no estacionan en las vías, estas se vuelven fácilmente transitables.Horas de cargue y descargue; señalización de los sitios autorizados para el estacionamiento y, desde luego, la P cruzada que lo prohíbe, para que la gente estacione en zonas aledañas o se usen los parqueaderos. Hay que acostumbrarse a caminar un poco y no creer que se puede llegar en el automóvil hasta la caja registradora de los almacenes.No hay destino burocrático más ingrato que el recibido por mi querido amigo Alberto Hadad, pues poner orden al desorden trae enemigos terribles, más cuando tiene entre manos el proceso de chatarrización de los obsoletos buses que aún circulan por Cali, con perjuicio del magnífico sistema del MÍO.Solamente una persona con el carácter y el valor de Hadad puede medírsele al reto que le puso el alcalde al nombrarlo. Pero como es hombre independiente, se la está jugando por Cali y por la administración de la que forma parte, y estoy cierto de que saldrá airoso del compromiso.Creo, además, que con el buen ejemplo que va a dejar Guerrero, funcionarios como varios de los que toman asiento en el equipo de gobierno, entre ellos Alberto Hadad, pueden ser la gran reserva para futuras elecciones. Y como después de la seguridad, el tema de la movilidad es el que más preocupa a la ciudadanía, ahí tiene Hadad esa opción.Desde esta columna estaré pendiente para colaborar al buen suceso de las medidas que está poniendo en ejecución. Ojalá que los muchos intereses que puedan verse afectados no sean lo suficientemente capaces de torpedear las iniciativas encaminadas a hacer de Cali una ciudad en la que se pueda ir de un sitio a otro sin trancones, y para que todos, al término de su gestión, digamos: buena esa, Hadad.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad