Bochinche en Cartagena

Bochinche en Cartagena

Abril 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Es increíble que los colombianos, que tenemos en Shakira a una de nuestras estrellas importantes y que de cierta manera nos representa en los grandes escenarios, no sólo como cantante sino también como promotora de la Fundación Pies Descalzos que presta invaluables servicios a la niñez desprotegida, esté ahora sometida a implacable juicio. Dejo en claro que no tengo un solo disco de Shakira y que no asistiría a ninguno de sus conciertos, ni en calidad de invitado, pues lo que ella interpreta está lejos del estilo musical de mis afectos, y para verla mover las caderas, me basta el recuerdo de Tongolele, Ninón Sevilla, María Antonieta Pons y Meche Barba, artistas del cine mexicano que entusiasmaban a los muchachos de mi época cuando las veíamos bailar en la películas que proyectaban en los cines de mi pueblo a mediados del siglo pasado.Pero gústenos o no lo que hace la cantante barranquillera, creo que se incurre en tremenda injusticia cuando se le viene todo el mundo encima porque cambió una palabra del Himno Nacional en la VI Cumbre de Cartagena, ante presidentes y jefes de gobierno de casi todos los países de América.Yo desafío a que alguno de los críticos se encierre en el baño y bajo la ducha cante nuestro himno completo, virgen y centauros indomables incluidos. Luego si no somos capaces de recordar todas las estrofas compuestas por Rafael Núñez, entones callemos ante el cambio de ‘sublime’ por ‘ublime’ que se le imputa a la exitosa colombiana, como si se tratara de un crimen de lesa patria.Como la Cumbre fue un acierto de organización que hizo quedar bien al país y mostró que tenemos un Presidente a la altura de los mejores del mundo, había que buscarle el pierde y allí estaba el resbalón de Shakira para pasarle la cuenta. Así somos, qué le vamos a hacer.Y qué tal el escándalo porque unos gringos recalentados con los 33 grados centígrados a la sombra de la Heroica, resolvieron dar rienda suelta a sus descargas hormonales y contrataron a unas chicas como ‘damas de compañía’ para llevarlas a su hotel. Naturalmente que eso desdice de la seriedad y profesionalismo del equipo de seguridad del presidente Obama, pues no deja de ser un riesgo que varios de sus hombres del servicio secreto en vez de protegerlo se dediquen a practicar el sexo, y por si fuera poco, a ‘conejear’ a las féminas, conducta esta que es la peor en ese mercado.Pero eso de cargarle a Cartagena el infame título de destino turístico sexual, es un adefesio y una necedad, porque ese tipo de comercio erótico existe en todas partes, empezando por Estados Unidos pues en Las Vegas llenan las manos de los turistas masculinos con las tarjetas de las ‘call girls’, a las que basta llamar para que aparezcan en los hoteles, con derecho a cambio si no satisfacen las expectativas del cliente.Lo mismo sucede en Amsterdan, donde hay una calle con vitrinas en las que se exhiben las chicas, para que los transeúntes escojan. En París, en Buenos Aires, en Nueva York, y hasta en el último rincón del Planeta se da silvestre el negocio y es ridículo que nos escandalicemos por lo ocurrido en Cartagena.Que abra bien los ojos mi admirado Obama y que las autoridades competentes gringas castiguen a los libidinosos agentes secretos. Pero que nosotros dejemos de perjudicar a Cartagena amplificando la noticia, pues esa ciudad es nuestro tesoro turístico.

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