Atención a Rozo

Agosto 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Como de cierta manera soy vecino de Rozo porque mi familia tiene una pequeña parcela en Obando que es otro corregimiento cercano, me siento con derecho a opinar sobre el intento de aquel de convertirse en municipio, proyecto al parecer frustrado pues Planeación Departamental se pronunció negativamente.No fui amigo de que Rozo se volviera municipio no sólo por el impacto que traería sobre Palmira al perder su más importante corregimiento, sino porque estimé que un nuevo ente municipal únicamente serviría el interés de ciertos políticos que verían allí un nuevo presupuesto para manejar, como se ha visto en otros lugares del Valle.Tendría que montarse la alcaldía con diez secretarios, contraloría, personería, concejo de doce ediles y demás cargos burocráticos que se tragarían el modesto presupuesto del incipiente municipio. Era de esperarse que sobre él cayera una nómina de empleados que arrasaría sus arcas en un dos por tres, sin ningún beneficio para los habitantes del anterior corregimiento.Pero el hecho de que no se haya convertido en municipio no quiere decir que el malestar de los rozanos no sea justo, y que el deseo de volverse municipio obedeció simple y llanamente al descuido en que lo tiene Palmira, la segunda ciudad del Departamento, que no se acuerda de Rozo sino como fuente de recaudo catastral.En efecto, varios de los corregimientos de Palmira, Rozo incluido, carecen de un óptimo servicio de acueducto y la salud está desprotegida pues en Rozo sólo hay un modesto puesto sin los recursos para prestar a la comunidad atención médica de buena calidad. En Obando, no hay médico oficial y el agua es pésima, extraída de pozo. Y lo mismo ocurre en los otros cinco corregimientos palmiranos.Así que ha llegado la hora de que el alcalde y el concejo de Palmira se pellizquen y atiendan los reclamos de sus corregimientos, especialmente el de uno de la importancia de Rozo, no sólo por su alto número de habitantes sino porque es un emporio de riqueza agrícola.De allí que piense que a más de la necesidades básicas de salud, incluida en ella el agua potable, debería crearse en Rozo una escuela vocacional agropecuaria, dependiente de la universidad que funciona en la cabecera municipal para lo cual habría que interesar a la Universidad Nacional. Si no se logra por Bogotá, que el Sena acoja esta idea, montando esa escuela.Hay que construir un hospital con todos los recursos médicos que atienda a los corregimientos que giran alrededor de Rozo. No es posible que una comunidad tan amplia tenga que desplazarse a Cali o Palmira para cualquier necesidad sobreviniente de enfermedad grave.Estoy seguro de que todos los propietarios pagarían oportunamente los gravámenes territoriales, hoy mermados, si se ve al Estado, en este caso el municipio de Palmira, haciendo presencia en todos los sitios de su jurisdicción.Nadie es separatista, si el ente principal hace presencia. Pero a nadie le gusta que todos los recursos vayan a la cabecera y no se irriguen a los corregimientos.Cuando Rozo, Obando, La Acequia, Palmaseca y demás corregimientos vean a Palmira como madre solícita, no habrá otro movimiento secesionista. Por eso, a ponerse las pilas señor alcalde y señores concejales. Ya les dieron el primer aviso. No dejen que les llegue el segundo.

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