Análisis electoral

Análisis electoral

Octubre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Espero que los resultados de las elecciones del pasado domingo zanjen la discrepancia que mantengo con varios amigos liberales que viven preocupados por el alto porcentaje de favorabilidad que en los últimos meses muestra Álvaro Uribe en diferentes encuestas. Esos amigos sostienen -¿sostenían?- que un líder con el 60% de opinión favorable es el amo político de Colombia.Yo, que algo entiendo de la movida política, les alegaba que de nada sirve ese porcentaje si no se traduce en resultados electorales, y que si Uribe tiene el 60% de la opinión, debía de tener idéntica tasa en el Congreso y resulta que en el Capitolio el Centro Democrático es el 20%.Las urnas instaladas por la Registraduría mostraron el domingo que ese no es un partido político sino una agrupación de adoradores de Uribe que solamente votan cuando el jefe figura en lista, tal como ocurrió en marzo cuando Uribe, inteligentemente, se presentó al debate comicial para Congreso con listas cerradas para Senado y Cámara y por eso obtuvo 20 senadores y 19 representantes, que de nada le han servido pues esas curules en ambas cámaras no le dan ni para aprobar una ley de honores a un patriarca antioqueño fallecido.La derrota tremenda de Pacho Santos -quien fuera su vicepresidente- en Bogotá, y la doble muenda en la gobernación de Antioquia y en la Alcaldía de Medellín, dejan ver que el sol uribista está en su ocaso, y que la inmensa mayoría de colombianos prefiere la búsqueda de la paz negociada en Cuba que la continuación del conflicto en “las montañas de Colombia”. Uribe seguramente volverá al Senado y seguirá enviando sus iracundos trinos. Ya nadie le parará bolas.Varias lecturas adicionales se pueden hacer de los resultados de esta justa comicial. La primera es que Germán Vargas Lleras se alzó con triunfo impresionante que lo pone a las puertas de la Casa de Nariño en 2018. Cinco de los siete departamentos de la costa Caribe, y la joya de la corona que es la Alcaldía de Bogotá, más la chequera que seguirá en sus manos para la infraestructura vial, la vivienda de interés social y los acueductos, que cambiarán la fisonomía del país, le hacen el más fuerte aspirante a la sucesión de Juan Manuel Santos.No voté por Armitage, pero me siento complacido de que sea el nuevo alcalde de Cali. Conozco a Maurice hace muchos años y siento por él afecto y admiración. Es hombre práctico, de vivaz inteligencia, trabajador incansable, de reconocido espíritu social, la ciudad tendrá excelente director de la orquesta burocrática y eficaz ordenador del gasto público. Y como hombre honrado que es, el erario municipal saldrá sin detrimento. Todos debemos apoyarle en su gestión.Felicito a Roberto Ortiz por llevar a las urnas a más de 170 mil liberales, porque todos los votos que obtuvo son del Partido pues allí no hubo alianzas ni coaliciones. Hacía muchos años que Cali no mostraba un caudal rojo de ese tamaño. Le quedo muy agradecido por ese servicio.Y lo mismo puedo decir de Óscar Gamboa. Sin contar con el apoyo de muchos de los líderes del liberalismo comarcano que emigraron a otras toldas, puso 110 mil votos gracias a su tesón y a su lealtad a la causa, como se decía en los tiempos de gloria del Partido.El Valle necesita un auténtico dirigente liberal que canalice los sentimientos de la colectividad para futuras confrontaciones electorales. Pienso que Óscar Gamboa es el hombre.

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