Alfonso Otoya

Alfonso Otoya

Abril 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Alfredo Domínguez Borrero terminó su período como presidente de Plaza de Toros de Cali S.A. con la satisfacción del deber cumplido pues a decir verdad no era fácil el encargo que le dio la asamblea hace cuatro años. Logró finiquitar los plurales pleitos con la Fundación Plaza de Toros e hizo tres temporadas, dos bastante aceptables, excelente la última.Domínguez, a mi juicio, es uno de los personajes ciertamente representativos de lo mejor que tiene la gente de Cali. Si alguien me pidiera definir la personalidad de Alfredo, me limitaría a decir que su sola presencia inspira confianza, y que uno puede hacer cualquier negocio con él sin que medie contrato: su palabra es prenda de garantía del cumplimiento de las obligaciones que asume.Dicen que nadie es indispensable, y es cierto, pues los cementerios están llenos de tumbas de personas que se consideraban irreemplazables. Pero sí hay personas que se necesitan en determinados momentos, así sea la presidencia de la República o la presidencia de una plaza de toros.La de Cali atravesaba un momento particularmente difícil, y como cantó José Barros en su célebre ‘Piragua’, Domínguez supo capotear el vendaval, y con unas arcas exhaustas sacó adelante la empresa y pudo cumplirle a la afición. Buena esa, querido Alfredo.La asamblea de accionistas de la sociedad anónima reunida el 26 de marzo tuvo otro grande acierto. Eligió como sucesor de Domínguez a Alfonso Otoya Mejía, que es uno de los valores sustantivos jóvenes que tenemos los vallecaucanos, y que debería estar ya en la lista de aspirantes a alcalde porque es un caleño integral que conoce como pocos las necesidades y los problemas de Cali.Con un apellido que lo emparenta con auténticos forjadores de empresas pero todos interesados en el bien común, como lo demostró su tío Rodrigo Otoya Domínguez en la dirección de los Juegos Mundiales 2013 celebrados en Cali, que abandonó todo para dedicarse de tiempo completo a ese evento que fue un éxito de resonancia ecuménica.Alfonso Otoya Mejía es de esa misma estirpe. Lo conocí cuando fue gerente en el Valle de la campaña presidencial de Rafael Pardo Rueda en 2010, en la que demostró su vocación de líder. Al llegar Rodrigo Guerrero a la alcaldía lo designó director de Servicios Administrativos del Municipio, en donde cumplió destacada gestión. Guerrero lo llevó luego a la gerencia del Corredor Verde, que dejó implementado y que será algo que transformará esa zona urbana.Ahora coge las riendas de la presidencia de la Plaza de Toros. No es época próspera pues ese espectáculo ha venido a menos por la ausencia de público en los tendidos, que se refleja en el balance de la empresa.Otoya Mejía tendrá que emplearse a fondo para que la afición, que despertó en 2014, siga insomne en la próxima temporada, para la que ya se abrió la venta de abonos, con muy buen descuento por compra anticipada. Ya me retraté en la taquilla.Tengo la certeza de que Alfonso Otoya seguirá la recta senda trazada por Alfredo Domínguez. Y si se hace la venta del parqueadero de la plaza –como debe hacerse-, el nuevo presidente tendrá la oportunidad de construir el escenario multipropósito que tanto necesita la ciudad. Para llenar ‘Cañaveralejo’, hay que conformar carteles iguales o superiores a los del año pasado, y seleccionar desde ahora magníficos encierros.

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