Acto hostil

Noviembre 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Es increíble el nivel de odio que ha alcanzado Álvaro Uribe por el Partido Liberal, que fue el suyo hasta que llegó a la Presidencia, pues en todos los cargos anteriores que ocupó, gobernación de Antioquia, alcaldía de Medellín, dirección de Aerocivil y Senado, actuó como miembro de ese partido.Al llegar a la Casa de Nariño se produjo un giro de 180 grados en la personalidad de Uribe y empezó a surgir en ella un odio feroz contra todo lo que hiciera relación con el trapo rojo, al punto de que le dio por inventar un nuevo partido – La U -, al que arrastró a muchos liberales que vieron allí fuente burocrática inagotable. Si uno analiza a los miembros de esa colectividad encuentra que el 98% son de extracción liberal, tales los casos de Dilian Francisca Toro y Roosevelt Rodríguez, para citar dos dirigentes del Valle.Con ese partido pretendió Uribe apropiarse de las bancadas liberales de Senado y Cámara, que por fortuna no tuvo éxito, pues el director del liberalismo César Gaviria cohesionó la fuerza parlamentaria que hizo la oposición al régimen perverso, como lo ha mostrado la justicia en las investigaciones en curso.Ahora con el escogimiento de Rafael Pardo, actual director del Partido Liberal, como ministro de Trabajo, la ira de Uribe lo hizo explotar y trinó como un poseso alegando que ese decreto entraña un ‘acto hostil’ de Santos hacia el uribismo, y que el anuncio previo a las elecciones de ese nombramiento que hizo el Presidente era para favorecer a los candidatos liberales.En síntesis: al soberbio expresidente le cae mal que los liberales tengamos cualquier derecho en la vida política del país. Por fortuna el presidente Santos ya tiene autonomía de vuelo y no se deja intimidar por las expresiones destempladas que llegan de Rionegro y sabe que en su proyecto de Unidad Nacional una de las principales piezas es el Partido Liberal, al que quiso estimular llevando al gabinete al más destacado de sus actuales jefes.Con relación al caso de la gobernación, hoy discutida con razón por el candidato Jorge Homero Giraldo y por el mismo Pardo, que han pedido recontar los votos para comprobar si hubo fraude a favor del señor Useche, hay que recordar el flaco servicio que le hizo Uribe al Valle al apoyar a Ubeimar Delgado, a pesar de que los jefes de La U, los senadores Toro y Barreras habían adherido, como partido, a la candidatura liberal de Giraldo. Ese respaldo de Uribe a Delgado le quitó a Homero los votos que le hicieron falta para evitar el recuento.Juzgo que ese apoyo de Uribe a Delgado es inexplicable, pues este fue el líder en el departamento del Valle de la campaña de Noemí Sanín en su aspiración a la candidatura conservadora en oposición a Andrés Felipe Arias, niño mimado de Uribe. Con los votos que Ubeimar le puso a Noemí perdió Arias y se abrió la puerta a Juan Manuel Santos, gracias a Dios.Ese apoyo contradice elementales normas de lógica política y concluimos que el espaldarazo de Uribe a Delgado sólo tuvo por objeto perjudicar la candidatura liberal, facilitando el triunfo de Useche. Y todos los vallecaucanos sabemos quiénes están detrás de este personaje.Cuando la historia señale a los responsables del desastre, habrá que asignarle el primer puesto a Uribe quien, como alguien dijo en este periódico, pagó a Juan Carlos Abadía la destitución que le causó su reunión con Arias y varios alcaldes antes de la consulta conservadora.

VER COMENTARIOS
Columnistas