A su salud

Agosto 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Hace varios años a Pacho Santos, débil candidato de Uribe a la Alcaldía de Bogotá, le dio por traerse de España e incorporarla a El Tiempo, del que era accionista, a una periodista hispana, de marcada tendencia de derecha y nostálgica del régimen despótico de Franco, Salud Hernández-Mora. La dama llegó a Colombia y el diario le abrió columna.En ese espacio del periódico fundado en 1911 por Fabio Villegas Restrepo y adquirido en 1913 por su cuñado Eduardo Santos, la importada columnista comenzó a escribir notas vitriólicas contra “ñor Raimundo y todo el mundo”, y a mí se me antojaba que no era de buen recibo que viniera a tirarnos línea a los colombianos ni que se ocupara en denigrar de personas e instituciones de un país que le daba hospedaje.Un día supe que la señora en cuestión había solicitado carta de naturalización para convertirse en colombiana y aquí, en esta misma columna, elevé mi voz de protesta para argumentar que lo que menos requeríamos en el país era que llegaran extranjeros a envenenar el ambiente, ya suficientemente caldeado por los desencuentros políticos.Desde luego, mi oposición no fue oída y la señora Salud Hernández-Mora salió del despacho presidencial blandiendo su cédula de ciudadanía, una especie de armadura que le ha permitido verter en su espacio en El Tiempo toda suerte de infamias, mentiras incluidas, contra muchos colombianos ilustres en quien ella ve militantes de izquierda.La última andanada –26 de julio– la recibió el exmagistrado César Julio Valencia Copete, ilustre jurista vallecaucano que fue presidente de la Corte Suprema de Justicia cuando desde la presidencia uribista se ordenó al DAS ‘chuzar’ a magistrados, periodistas y opositores del régimen. Valencia fue uno de los que el ente investigador puso en la mira.En entrevista que Valencia Copete concedió a Cecilia Orozco para El Espectador, a una pregunta sobre si el presidente Uribe lo había llamado en los días en que la alta corporación investigaba a Mario Uribe Escobar, primo de Álvaro, Valencia respondió afirmativamente. Eso le valió para que se desencadenaran las iras del Olimpo y el magistrado fue denunciado por injuria y calumnia ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, que lo absolvió.En la columna citada, Hernández-Mora se vino lanza en ristre contra Valencia y escribió esta atrocidad: “De paso, sería bueno conocer cuál es la relación del magistrado citado (Luis Ernesto Vargas) y su colega Eduardo Mendoza con el abogado César Julio Valencia Copete. Lo recibieron en sus respectivas oficinas cuando estudiaban una tutela de la empresa que defendía ese señor y después lo favorecieron hasta donde más pudieron”.No le faltó sino hablar de prevaricato. El doctor Valencia la puso contra las cuerdas en carta que publicó El Tiempo en página editorial, en la que dijo a la deslenguada que debe responder en los estrados judiciales “por decir tantas mentiras y hacer sugerencias tan perversas como las que lanzó en mi contra en su columna”, y le asesta otros varillazos de grueso calibre.Sería bueno que la justicia ponga en su sitio a esta señora. Yo sé que la cédula colombiana le otorga todos los derechos de los que gozamos sus ‘compatriotas’, menos ser presidenta de la República y senadora. Pero debe al menos tener respeto por la gente de esta nación que la acogió generosamente.

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