125 años del Externado

Febrero 17, 2011 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

El martes último viajé a Bogotá para estar presente en la celebración de los 125 años de la Universidad Externado de Colombia, de la que soy abogado y presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos. Fue un acto imponente en la Plazoleta Sur del campus, enmarcado por los bellos edificios de ladrillo rojizo que albergan las distintas facultades y los más de ocho mil alumnos. Volver a la Universidad es revivir los más gratos momentos de la vida pues en ella quedaron los mejores recuerdos de la juventud.Quienes de verdad somos antiguos alumnos, no podemos evitar que en estas celebraciones en las que el Externado se hace más viejo, pero a la vez más joven, un aire de nostalgia se apodere del espíritu.Mi vida universitaria transcurrió en el edificio de la Carrera 16 con Calle 24, en el Barrio Santafé de la capital. Éramos no más de 200 alumnos provenientes de diversas regiones del país, repartidos en cinco aulas, por las que pasaron, como profesores, los más grandes juristas de entonces: Arturo Valencia Zea, José J. Gómez, Hernán Salamanca, Antonio Rocha, José Joaquín Castro Martínez, Gonzalo Vargas Rubiano, tantos otros, y, también, Fernando Hinestrosa, con diploma de abogado reciente. Nunca pudo verse tanta ciencia del derecho junta a excepción de cuando el maestro Ricardo Hinestrosa Daza, rector a la sazón, recorría solo los corredores de su colegio, como solía llamar al Externado. Pero esa nostalgia del pasado se convierte en desbordada alegría cuando los antiguos y los nuevos alumnos nos congregamos el 15 de febrero para oficiar el culto por los 125 años del claustro, al lado de Fernando Hinestrosa, actual rector, cuya perenne juventud es un símbolo de la universidad, que con el paso del tiempo se renueva para mejorar, cambia para progresar, muda para avanzar, pero siempre con la mirada puesta en la orientación impresa por los fundadores en 1886 cuando abrieron su puerta para enfrentar la regeneración de Núñez y la educación confesional que imperaba en Colombia.Y a fe que el Externado puede recordar a Diego Mendoza Pérez, a Nicolás Pinzón Warlosten, a Ricardo Hinestrosa Daza, con la certeza de que esos próceres dirán desde los augustos recintos de la eternidad que quienes asumieron el comando de esa alta fábrica de cultura han sido fieles al legado que ellos transmitieron, y que el Externado de hoy, como el de mañana, es y será el mismo reducto de la libertad, del libre examen, en donde todas las ideas son de buen recibo, y en donde el pensamiento liberal continúa siendo su brújula, entendido éste no ya como partido político sino como filosofía universal.Para la Asociación de Antiguos Alumnos, es muy grato decirle a Fernando Hinestrosa que el mayor orgullo de nuestras vidas es sentirnos externadistas, porque esa es una condición que imprime carácter, pero también impone obligaciones, y entre ellas, la más importante: la de ser buenos colombianos, que creemos en una patria más amable y generosa, anhelo en el que debemos colaborar todos para que encontremos al fin el sendero de la paz y de la justicia social.Cumplió 125 años el Externado. Que sean siglos los que alcance el porvenir de la amada universidad, que cuenta entre los suyos el espíritu inmortal de Alfonso Reyes Echandía, mi querido compañero de promoción, muerto en la tragedia del Palacio de Justicia en noviembre de 1985.

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