¿Sirvió la guerra en Iraq?

Agosto 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Las últimas tropas de combate de Estados Unidos han sido retiradas de Iraq y para finales de este mes 50.000 soldados estadounidenses permanecerán, los encargados de adiestrar a las Fuerzas Armadas iraquíes. Pero persiste la triste pregunta en la mente de muchos estadounidenses: ¿Logró algo esta guerra o se libró en vano?Nadie en Estados Unidos, ni siquiera quienes defendieron vehementemente la guerra en sus primeros días, habla ya de "una victoria estadounidense" en Iraq. El propósito original de este conflicto armado de siete años de duración era encontrar armas de destrucción masiva cuya existencia se sospechaba. Pero, pese a que el presidente George W. Bush y sus más cercanos asesores nos aseguraron confiadamente que el gobierno de Sadam Hussein había obtenido y desarrollado estas armas extremadamente peligrosas, ahora parece claro que todo lo dicho acerca de ellas fue sólo una excusa para invadir y ocupar Iraq.Como todos sabemos, nunca fueron encontradas tales armas. El ahora tristemente famoso discurso del ex secretario de Estado Colin Powell ante las Naciones Unidas en febrero de 2003, en el que mostró los lugares exactos donde se suponía estaban ocultas esas armas fue ficción pura.Después, los errores y medias verdades fueron en aumento. No se le quiso dar a los inspectores de las Naciones Unidas el tiempo adicional necesario para contradecir o corroborar las sospechas estadounidenses de que Iraq poseía tan letales armas. La decisión de invadir ya estaba tomada: la administración Bush había puesto su mira en desmantelar el gobierno de Sadam Hussein.La guerra estalló el 20 de marzo de 2003. Pocos días después, yo estaba en la frontera entre Kuwait e Iraq, y pude presenciar el frío recibimiento que la población iraquí dio a las tropas estadounidenses. Era una muy mala señal. Nuestros hombres y mujeres en el Ejército no fueron recibidos como liberadores; contrariamente a las optimistas expectativas de Washington, no hubo quien arrojara flores, ni música o baile en las calles.Cuando finalmente quedó claro que no se iban a encontrar armas de destrucción masiva en Iraq, los objetivos generales de Estados Unidos allí cambiaron, y el propósito de la guerra fue derrocar a Hussein.Nadie niega que Sadam Husein era un dictador déspota y sanguinario. Pero él no tuvo nada que ver con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 que mataron a casi tres mil personas en Estados Unidos. Nada. Y no obstante, la administración Bush defendió su orden de invadir Iraq en parte trazando una línea inexistente entre Sadam y el 11 de septiembre. Si una de las responsabilidades oficiales del Gobierno de Estados Unidos fuera derrocar dictadores extranjeros, entonces habría una larga lista de tiranos de donde escoger. La revista Foreign Affairs publicó hace poco los nombres de 23 líderes autoritarios que actualmente están en poder: Kim Jong Il ha gobernado Corea del Norte durante 16 años; Robert Mugabe tiene tres décadas dirigiendo Zimbabue; Muammar Kaddafi no ha soltado el control de Libia por 41 años. Y los hermanos Castro han determinado la ruta de Cuba durante el último medio siglo. Pero, por alguna extraña razón, Estados Unidos decidió derrocar sólo a Sadam. Entonces, con Sadam encarcelado y sin haber encontrado armas de destrucción masiva, el objetivo principal de la guerra en Iraq cambió de nuevo. La meta central, nos dijeron, era llevar la democracia a Iraq: enseñar a sunnitas, chiítas y kurdos el bello arte de la negociación y la concesión.En marzo, en medio de la inconcebible violencia de una guerra, Iraq finalmente celebró elecciones parlamentarias. Pero los resultados no fueron conclusivos y, cinco meses después, el estancamiento político ha impedido que se forme un nuevo gobierno. Sería tonto creer que, sólo por celebrar elecciones, Iraq está demostrando que es una verdadera democracia.En tanto, más de 4.400 soldados estadounidenses y cuando menos 90.000 civiles iraquíes han perecido por la violencia desde 2003, según el Departamento de Defensa e Iraq Body Count, respectivamente. Y se calcula, que hasta ahora, la guerra ha tenido un precio de más de US$700 mil millones . Después de todo esto, ¿estamos más seguros los estadounidenses?Nadie puede estar seguro de la respuesta. Hay quienes dicen que en lugar de reducir el riesgo de un ataque terrorista futuro contra Estados Unidos, la Guerra de Iraq lo multiplicó.Así pues, Estados Unidos se retira de Irak sin haber encontrado armas de destrucción masiva, sin introducir la verdadera democracia en el pueblo iraquí y sin la certeza de que la guerra redujo el riesgo de ataques terroristas en suelo estadounidense. En pocas palabras, sin poder proclamar victoria. Después de tanto esfuerzo y sacrificio, ¿cuándo sabremos si todo esto valió la pena?

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