Poco ha cambiado

Agosto 08, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Phoenix, Estados Unidos. La única noticia proveniente de Arizona es que poco ha cambiado aquí, pese a la entrada en vigor de la ley estatal de inmigración. Los inmigrantes indocumentados siguen siendo perseguidos aquí al igual que en el resto de Estados Unidos. Y esta injusticia no será corregida pronto.Es verdad que la situación podría haber sido peor si la jueza Susan Bolton, del Tribunal Distrital Federal en Arizona no hubiera suspendido las partes más controversiales de la ley. De no ser así no me hubiera sentido tan a gusto caminando por el centro de Phoenix sin mi pasaporte o licencia de manejar. Las sospechas de algunos oficiales policiacos quizá se hubieran despertado por el color de mi piel o por mi ligero acento, y hubieran buscado una excusa para detenerme y preguntar si yo estaba legalmente en Estados Unidos. Pero eso no ocurrió. Por ahora.La apelación del gobierno del estado de Arizona casi seguramente terminará en la Corte Suprema de Estados Unidos. Pero es una lástima que así sea, porque el debate debería resolverse en el Congreso y no en los tribunales. La falta de liderazgo de Washington en este asunto ha permitido a Arizona hacerse cargo de él. El presidente Barack Obama violó su promesa de campaña de presentar una propuesta de reforma migratoria durante su primer año en el cargo. Los demócratas en el Congreso no se atreven a votar sobre el tema antes de las elecciones de noviembre, temerosos de perder su mayoría en la Cámara de Representantes. Y los republicanos parecen haber perdido la voz: hace tres años, once senadores republicanos, incluido John McCain, de Arizona, votaron por una reforma migratoria, pero hoy han dejado de ser defensores de la causa.El gobierno de México también brilla por su ausencia en el debate. Aunque su Cancillería ha hecho declaraciones de repudio a la ley de Arizona, no han tenido el más ligero efecto. Si el gobierno de Felipe Calderón realmente quiere promover un cambio en estatus legal de los once millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, debe contratar a las mejores firmas de relaciones públicas y cabildeo en Washington para conquistar el apoyo de los 218 congresistas y 60 senadores necesarios para aprobar una legislación amplia que resuelva el problema. Calderón debería recordar el ejemplo del ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari; Salinas cometió muchos actos reprobables durante su periodo de seis años que empezó en 1988. Pero sabía cómo cabildear y lo hizo bien.La nueva ley de inmigración de Arizona, que entró en vigor debilitada, es una consecuencia de la falta de iniciativa de Washington y de la percepción falsa de que los inmigrantes indocumentados son responsables de muchos de los mayores problemas del estado y del país. Pero digamos las cosas claras: Arizona no es México.Pese a la violencia a lo largo de la frontera, los índices de criminalidad han caído en todo Estados Unidos en los últimos años, incluyendo Arizona, según estadísticas del Departamento de Justicia. No podemos culpar a los inmigrantes por los crímenes que cometen unos pocos. Y tampoco es cierto que los inmigrantes les quiten los trabajos a ciudadanos estadounidenses. Por el contrario, crean empleos, pagan impuestos y desempeñan servicios que pocas personas quieren hacer. Yo no he visto a millones de ciudadanos nacidos en Estados Unidos pidiendo trabajo para levantar las cosechas de tomate y naranjas en California o la Florida.Tampoco es cierto que los inmigrantes abusen de los servicios sociales ofrecidos en este país. Un informe en 2008 de la Comisión Kaiser reveló que, en promedio, 20% de los estadounidenses utiliza las salas de emergencia hospitalaria cada año, comparado con sólo 13 % de la población nacida en el extranjero.Es decir, los tres principales argumentos empleados por los oponentes de la reforma migratoria, que aumentan el crimen, que le quitan empleos a los estadounidenses y que abusan del sistema, simplemente no son ciertos. Y no es sólo Arizona; el país entero ha estado dependiendo de medidas improvisadas y temporales para resolver uno de los asuntos más complejos de nuestro tiempo. Nadie parece estar buscando una solución auténtica a largo plazo.Es obvio que las leyes de inmigración de Estados Unidos no serán reformadas este año. Si las cosas siguen así, la Administración Obama deportará aproximadamente a 400 mil inmigrantes este 2010. Yendo en contra de su gran tradición de generosidad hacia los inmigrantes, el país más poderoso del mundo está persiguiendo al sector más vulnerable de su población. Eso es totalmente anti estadounidense. Sí, pese al cambio reciente en Arizona, todo sigue igual.

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