Perder la misma guerra dos veces

Julio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Es el momento de la venganza en Irak. Raouf Abdul Rahman, el juez que sentenció a la pena de muerte al exdictador Saddam Husssein en el 2006, fue detenido y ejecutado por rebeldes sunitas cuando huía de Bagdad disfrazado, supuestamente, de bailarín. Imposible confirmarlo, pero fue reportado por fuentes confiables. Saddam, un sunita, es considerado un mártir por ISIS, el grupo del Estado Islámico de Irak y Siria, que intenta derrocar al gobierno del chiíta de Nouri Hasan al-Maliki. Este es el Irak que nos dejó el expresidente norteamericano George W. Bush. La única manera de mantener unidos a sunitas, chiítas y kurdos en Irak ha sido por la fuerza. Así lo hizo el imperio otomano, luego los británicos a principios del siglo XX y posteriormente Saddam Hussein, como dictador, de 1979 hasta la invasión estadounidense en el 2003. Bush, literalmente, no sabía en qué se estaba metiendo. Ante el temor de otro ataque terrorista, como el del 11 de septiembre del 2001, Bush se inventó la guerra en Irak. La excusa era que Saddam tenía armas de destrucción masiva y que podría utilizarlas contra Estados Unidos. Eran mentiras. El entonces secretario de Estado, Colin Powell, quemó toda su credibilidad en un famoso discurso en Naciones Unidas, antes del ataque a Irak en marzo del 2003. Vendió humo y espejitos. El resultado es la tragedia que estamos viviendo ahora. Entré a Irak por la frontera con Kuwait durante los primeros días de la guerra. Lejos de ser recibidos como liberadores, me tocó ver las caras resentidas de los iraquíes frente a las tropas estadounidenses. El resultado de la guerra que se inventó Bush está claro: murieron más de 126.000 civiles iraquíes (IraqBodyCount.org) y casi 4.500 soldados norteamericanos.Así Estados Unidos perdió la guerra por primera vez. Todas esas muertes fueron en vano y por una razón equivocada.El letrero de “Misión Cumplida” que apareció detrás del discurso del entonces presidente Bush en mayo del 2003 en el portaviones USS Abraham Lincoln -y su teatral e innecesario aterrizaje en un avión de combate- es una de las mayores ridiculeces hechas por un presidente norteamericano en medio de una guerra. La mayor parte de las bajas en la guerra de Irak ocurrieron después de ese discurso.Barack Obama prometió y, luego, cumplió el retiro de las tropas norteamericanas de Irak en diciembre del 2011. En ese momento dijo que dejaba un Irak “soberano, estable y autosuficiente”.No fue así. El conflicto interno en Siria desestabilizó aún más la región y ahora insurgentes sunitas, con apoyo de combatientes sirios, han puesto al borde del colapso a la nación iraquí. Irak podría, perfectamente, dividirse en tres territorios independientes. Estas fuertes tendencias sectarias y religiosas -chiítas, sunitas y kurdas- son las que amenazan con desaparecer la ilusoria idea de un solo Irak.Y ante un Irak que se autodestruye, el presidente Obama ha decidido sabiamente no meterse. Pero esta es la segunda vez que Estados Unidos pierde la misma guerra.El exvicepresidente Dick Cheney dijo en una entrevista que la invasión a Irak en el 2003 fue “la decisión correcta entonces y creo que todavía lo es”. ¿Qué más va a decir si esa fue su idea? Pero no es correcto que miles de norteamericanos y civiles iraquíes hayan muerto por armas de destrucción masiva que nunca existieron. No es correcto inventarse guerras preventivas. No es correcto mandar a otros a morir sin tener la certeza de una amenaza inminente.Obama no se quiere volver a meter en Irak. Pero Cheney cree que el presidente está cometiendo un error garrafal. Cheney le dijo a un comentarista radial que “va a haber otro ataque” terrorista en Estados Unidos en la próxima década y que el ataque será “más mortífero” que el del 2001. Así, vendiendo el miedo, es como Estados Unidos se metió innecesariamente a la guerra en Irak hace 11 años.Estados Unidos nunca tuvo claro cuál era su objetivo al atacar a Irak. ¿Matar a Saddam? ¿Evitar un posible ataque terrorista? Por eso perdió la guerra dos veces: primero con la muerte injustificada de miles de sus soldados y ahora viendo como se desmorona el gobierno que dejó a cargo del país.Los insurgentes sunitas de ISIS están hoy al frente de ciudades que a Estados Unidos le tomó muchos años y le costó muchos muertos controlar. Ejecutaron a Saddam, un sunita, pero otros sunitas están ahora en control de una tercera parte de Irak. Todo ha sido inútil.No hay guerra buena.

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