Lucha en el paraíso

Febrero 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Los Roques - Venezuela. Cristobal Colón creía que el paraíso terrenal estaba en Venezuela. Y si él vio, como yo recientemente, lo que ahora es el archipiélago de Los Roques, entiendo por qué quedó tan impresionado.El Almirante, quien argumentaba que el mundo tenía forma de pera y que el paraíso terrenal estaba en la parte superior, en lo que hoy es territorio venezolano, se equivocó en muchas cosas. Pero no en la belleza de Venezuela. Los Roques es casi virgen y es una maravilla. No hay grandes hoteles ni desarrollos turísticos. Su belleza está en sus cerca de 350 islas y cayos, playas de talco blanco, lagunas e impresionantes barreras de corales. Se llega en un brinco de avioneta de 40 minutos de La Guaira.El presidente Hugo Chávez ordenó ahí la expropiación de unas casas particulares. Los Roques es un parque nacional desde 1972 y el gran logro de varios gobiernos ha sido el no permitir que se construya nada –nada– en la mayoría de sus playas y costas. Está casi igual que cuando llegaron los españoles hace cinco siglos. Ahora los conquistadores son turistas italianos y venezolanos buscando sol y un oasis ecológico.Pero se puede ir del paraíso al infierno en un ratito. El vuelo de Los Roques a Caracas no puede ser más ilustrativo. Tras sobrevolar un mar azul verde, de pronto empiezan a aparecer las miles de casas colgantes de los barrios caraqueños. El tráfico en la ciudad avanza con una lentitud enloquecedora. Y si bien en Caracas no se han construido nuevas avenidas en décadas, para Chávez se trata de un asunto de menor importancia que lo que no desea que el mundo sepa: la creciente violencia en Venezuela.Unas 19.000 personas fueron asesinadas en Venezuela el año pasado. No estoy exagerando esta cifra: la fuentes son del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, que reportó 18.850 asesinatos en 2011, y el Observatorio Venezolano de Violencia, una organización no gubernamental que informó de 19.936 muertes. En esta nación de 29 millones de habitantes, una persona es asesinada cada 30 minutos.Venezuela es uno de los países más peligrosos del planeta: algunos fines de semana más gente es asesinada aquí que en Afganistán o en cualquier otra zona de guerra. Y este año electoral, en el que los seguidores de Chávez se embarcan en luchas ideológicas con políticos de oposición, lo que más desean los venezolanos es no ser asesinados, no ser víctimas de robo, no ser secuestrados.Como México, una nación con 112 millones de habitantes y donde ocurrieron 12.903 asesinatos entre enero y septiembre del año pasado, Venezuela se ha convertido en un país violento. El problema en México es el narcotráfico; en Venezuela es la impunidad, la falta de autoridad, la pobreza y el descontrol absoluto del creciente tráfico de rifles y pistolas promovido por el Estado para armar a sus milicias paramilitares bolivarianas.La violencia ha tocado a todos, hasta a los embajadores. Hace unos días fueron secuestrados el Embajador de México y su esposa. Pero el diario El Universal asegura que “al menos siete diplomáticos han sido víctimas de la inseguridad en la capital venezolana en un año y medio”. Esto incluye secuestros al Cónsul General de Chile, al agregado militar de Bolivia y al hijo del Embajador de Vietnam. Una diplomática británica y otro representante de la Embajada mexicana fueron atacados. Y la casa del embajador de Grecia fue robada.La violencia en Venezuela no son hechos aislados. Es la norma y es la debilidad más patente del gobierno del presidente Hugo Chávez. Dijo que las reservas de petróleo alcanzarían para 400 años con el presupuesto actual. Entonces, si tiene tantos recursos hasta para regalar a Cuba y Nicaragua, ¿por qué no puede hacer nada efectivo para reducir la criminalidad, la pobreza y la inflación?Este domingo, seis políticos se disputan la candidatura única para enfrentarse a Chávez en las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Su principal misión es evitar que Venezuela se consolide como una dictadura. Eso a nivel político. Pero en la calle lo que más quieren los venezolanos es que los dejen de robar y matar. Ese será el reto más concreto del próximo presidente o presidenta.Chávez se sometió a un tratamiento contra el cáncer el año pasado, aunque los detalles de su prognosis no están claros. Si bien él ha insistido que ahora está curado, informes recientes indican que su salud quizá esté deteriorándose. Por supuesto, lo peor que puede hacer un enfermo es negar que está enfermo. Lo mismo ocurre con la criminalidad y la violencia en Venezuela. Mientras Chávez no reconozca que ese es su principal problema de gobernabilidad, será imposible encontrarle soluciones.Si Los Roques es el paraíso terrenal, la violenta y caótica Caracas de Chávez es para miles una trampa infernal. Cristóbal Colón jamás nos advirtió que en su planeta-pera el paraíso y el infierno estaban tan cerca uno de otro.

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