Guerra si nos equivocamos

Guerra si nos equivocamos

Marzo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Primero la disculpa: los periodistas nos equivocamos terriblemente en la guerra de Estados Unidos contra Iraq. Dejamos que el presidente George W. Bush se inventara armas de destrucción masiva que nunca aparecieron. Y ahora la advertencia: cuando las tensiones mundiales sobre el programa nuclear de Irán generan inquietudes sobre un posible ataque militar, debemos resolver que no cometeremos dos veces el mismo error. Si nos volvemos a equivocar, habrá guerra.Oponerse a una guerra no es fácil. En marzo de 2003, a medida que los tambores retumbaban en Washington, una encuesta indicaba que 7 de cada 10 estadounidenses apoyaban un ataque contra Sadam Hussein; con tan amplio apoyo no era fácil oponerse al ataque militar. Aún así, algunos periodistas siguieron insistiendo en que el régimen iraquí no era una amenaza inminente a Estados Unidos, a sus aliados e intereses. Estos periodistas fueron calificados como antipatriotas, y algunos llamados traidores.Pero después de los bombardeos, miles de muertos y billones de dólares de gastos, la conclusión es ineludible: los periodistas debimos haber gritado más fuerte. Bush se inventó esa guerra. Sadam no era un santo. Pero no tuvo nada que ver con los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, no tenía armas de destrucción masiva ni era una amenaza inminente para Estados Unidos. Y quizás hubiera sido derrocado en una primavera árabe con menos iraquíes muertos que en la guerra. (Hasta el momento han muerto al menos 105 mil civiles en Iraq, según www.IraqBodyCount.org)Con Irán se está repitiendo el ambiente que precedió al conflicto contra Iraq. Los candidatos republicanos amenazan con atacar si el régimen de los ayatolas decide construir armas nucleares. Comentaristas y expertos guerreristas discuten en los canales de televisión por cable cómo y dónde realizar los primeros bombardeos.Pero, hasta el momento, no hay prueba de que Irán esté construyendo armas nucleares. El New York Times reportó que las 16 agencias de espionaje de EE.UU. coinciden en que Irán aún no ha decidido construir armas atómicas. En consecuencia no hay razón para que Estados Unidos emprenda una guerra. Por ahora.Por supuesto, los líderes de Irán están emitiendo amenazas contra Israel, y es casi imposible creerles cuando proclaman que su programa nuclear tiene fines pacíficos. El presidente Ahmedinejad dijo en un discurso en 2005 que Israel “debe desaparecer del mapa”. Además, su negativa a reconocer el holocausto y sus constantes ataques no dejan duda de que, si tuviera armas nucleares, las apuntaría en contra del pueblo judío.La guerra es el fracaso y significa que todo lo demás no funcionó. En el caso de las ambiciones nucleares de Irán aún hay que explorar alternativas antes de tirar la primera bomba. Existe la esperanza que el propio pueblo iraní se deshaga de sus líderes autoritarios, como lo han hecho Egipto, Libia y Túnez. No es imposible pensar que los ayatolas iraníes caigan.Pero si esto suena como una alternativa muy ingenua y a largo plazo, las presiones financieras al régimen de Teherán y el ojo vigilante de las potencias mundiales son fundamentales para evitar que Irán tenga armas nucleares. Las bombas para destruir bombas deben ser el último recurso, no el primero.La corresponsal de guerra, Marie Colvin, muerta en la ciudad siria de Homs, solía decir que los periodistas tenemos la obligación de mostrar lo peor de los conflictos bélicos. “Podemos hacer una gran diferencia si exponemos los horrores de la guerra y en especial las atrocidades en contra de civiles”, dijo Colvin. “Nuestra obligación es reportar estos horrores de la guerra con precisión y sin prejuicio”. Es decir, estamos obligados a decir que una guerra contra Irán sería espeluznante y con horribles consecuencias. He estado en cinco y puedo decir que no hay guerra buena.Las guerras casi nunca dejan las cosas mejor. Afganistán e Iraq son ejemplos de que una década de guerras no significa paz, democracia y estabilidad. Atacar Irán, sin pruebas contundentes, afectaría gravemente las vidas de toda una generación de israelíes, norteamericanos e iraníes.Entiendo que Israel no se puede equivocar. Su supervivencia está en juego. Si Irán construye armas nucleares, Israel sería el primero en sufrirlas. Por ahora, sin embargo, Israel tiene la garantía del presidente Obama de que Washington hará lo que esté a su alcance para asegurar que Irán seguirá libre de armas nucleares. Todas las opciones están sobre la mesa.El problema es que ya se habla de una guerra como si fuera inevitable. Irán e Israel se acusan mutuamente de atacar sus científicos y diplomáticos. La tensión crece. Y no hay ningún foro con la suficiente fuerza y legitimidad como para resolver sus diferencias de forma pacífica y permanente. Naciones Unidas, una vez más, se quedó corta.No cometamos el mismo error que con Iraq. Si no hay evidencias concretas sobre los planes de Irán de construir armas nucleares, no podemos atacar. Tropezarnos por error con otra guerra sería lo peor que podría ocurrirnos a todos. Eso ya lo vivimos.

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