Falta un año

Falta un año

Noviembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Tranquilos. La pelea por la Casa Blanca es tan fiera que parecería que las elecciones presidenciales son mañana. Pero no. Falta un año. Todavía hay tiempo para separar a los improvisadores de los más preparados y a los bravucones de los verdaderos líderes. Estar al frente del país más poderoso del mundo no es cualquier cosa.Pero lo primero que me llama la atención de esta campaña electoral es que los candidatos no reflejan a la población, ni en género, ni en grupos étnicos ni en temas. De los 18 candidatos que había en un momento (15 Republicanos y tres Demócratas), solo dos son mujeres: la Republicana Carly Fiorina y la Demócrata Hillary Clinton. En un país donde hay más mujeres (161 millones) que hombres (156 millones), según datos del 2013, esto es desilusionante y preocupante.Lo mismo ocurre con respecto a los grupos étnicos. La presidenta de la Comisión Nacional Demócrata, Debbie Wasserman Schultz, me dijo en una entrevista que ellos son “el partido de la diversidad”. Sin embargo, en el último debate presidencial entre Demócratas no vi a ningún candidato latino, afroamericano o asiático. Sí, es cierto, Barack Obama fue el primer presidente afroamericano de la historia. Pero eso ocurrió en el 2008. ¿Qué han hecho desde entonces los Demócratas para preparar a candidatos presidenciales de las minorías? Aparentemente no mucho.Entre los candidatos Republicanos hay más diversidad. El neurocirujano Ben Carson es afroamericano y, por primera vez, hay dos candidatos latinos buscando la presidencia: el senador Ted Cruz y el senador Marco Rubio. Ambos son hijos de inmigrantes, y también lo es el gobernador Bobby Jindal, quien tiene padres de la India.Desafortunadamente, ni Cruz ni Rubio apoyan la legalización de la mayoría de los 11 millones de inmigrantes indocumentados. No entiendo por qué no le quieren dar la oportunidad de regularizar su situación a los inmigrantes que llegaron después de sus padres.Para que el Partido Republicano haga las paces con los latinos es necesario, primero, que apoye algún tipo de reforma migratoria. Pero tercamente se resiste… a pesar de que la mayoría de los votantes Republicanos apoya darle la ciudadanía o la legalización a los indocumentados, según la última encuesta del New York Times. Es decir, casi todos los candidatos del Partido Republicano no piensan como la mayoría de sus votantes.La resistencia es tal que el nuevo líder de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, prometió bloquear cualquier plan de legalización hasta el 2017. “No habrá ninguna reforma migratoria bajo el presidente (Obama)”, le dijo a la revista National Review. Empieza mal Ryan. Eso no demuestra ninguna voluntad política de resolver uno de los principales problemas del país. Ryan, si quiere tener éxito como un líder nacional, tiene que alejarse de las ideas de Donald Trump.Sin embargo, tenemos que reconocer que los primeros meses de la campaña presidencial en Estados Unidos estuvieron marcados por las alocadas, insultantes e ignorantes declaraciones de Donald Trump sobre los inmigrantes. Tendrá muchos millones pero no entiende hacia dónde va este país. Para el año 2055, los blancos -cuya ayuda Trump necesita si espera ganar la Presidencia- serán una minoría más.En 40 años todos seremos parte de una minoría y el cambio ya se siente. Sin latinos, no hay Casa Blanca. Trump asegura que los hispanos lo aman. No es cierto. ¿Cómo lo van a querer con tantos insultos?Una encuesta de AP dice que solo el 11% de los hispanos tiene una opinión positiva de Trump. Eso no es suficiente para ganar la Casa Blanca. Mitt Romney obtuvo el 27% del voto latino en el 2012 y perdió. A John McCain tampoco le alcanzó el 31% del voto hispano para ganar en el 2008. Es imposible que Trump llegue a la Casa Blanca con solo el 11% de los latinos. Hay nubes en Trumplandia.Qué campaña tan rara con tantos candidatos tan alejados de los votantes. Pero calma; todavía tenemos todo un año. Los extremos casi siempre se van, y las elecciones se ganan con el voto de los que están en el centro. A cruzar los dedos. No. Mejor a votar.

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