Cuide su lenguaje

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Las palabras que usamos pueden identificar el pasado y predecir el futuro....

Cuide su lenguaje

Julio 25, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Las palabras que usamos pueden identificar el pasado y predecir el futuro. La forma en que se define una situación o problema en ocasiones tienen el potencial de decidir su resultado. Por esta razón, es importante que dejemos de emplear el término ‘ilegal’ al referirnos a los inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Este cambio es un primer paso fundamental para lograr la reforma migratoria.Muchos estadounidenses hablan casualmente de ‘illegals’ o ‘illegal aliens’ (ilegales o extranjeros ilegales), al hablar de los inmigrantes indocumentados. Cuando esos términos se usan parecen sugerir que criminales y terroristas están llegando a nuestras puertas -lo cual es una forma totalmente equivocada de ver a las once millones de personas que, en su mayoría, buscan los empleos que los estadounidenses evitan-.Es verdad que estos inmigrantes violaron la ley al ingresar a territorio de Estados Unidos sin documentos o cuando prolongaron su estancia aquí sin obtener la visa correspondiente. Pero, ¿qué hay acerca de las obligaciones legales de las decenas de miles de compañías e individuos que los contrataron? Si los trabajadores son llamados ‘ilegales’, ¿por qué no nos referimos a los que los contratan como ‘compañías ilegales’ o ‘propietarios ilegales de empresas’ o ‘patrones ilegales’? ¿No son culpables de violar la ley?El argumento moral para resolver la difícil situación de los trabajadores indocumentados puede resumirse en una sencilla frase de Declaración de Independencia: “Todos los hombres son creados iguales”. El lenguaje no puede ser más claro; no dice o siquiera sugiere que sólo los ciudadanos y los residentes legales son iguales. No obstante, los inmigrantes no son tratados como iguales ni se piensa en ellos como tales.Esta desigualdad fundamental debe cambiar y el cambio frecuentemente comienza con el lenguaje. Las palabras importan. La magistrada asociada Sonia Sotomayor decidió usar el término “inmigrante indocumentado” en una opinión escrita para la Corte Suprema de Estados Unidos el pasado diciembre. Fue el primer uso que se hizo del término por parte de un juez, aunque el término ‘inmigrante ilegal’ ha aparecido en muchos fallos. Esta es la forma en que ocurre el cambio: palabra por palabra.Cuando hablo con políticos estadounidenses, frecuentemente les pregunto si están dispuestos a usar la palabra ‘indocumentado’ en lugar de ‘ilegal’.El senador de Arizona, John McCain, por ejemplo, casi siempre utilizó el término ‘indocumentados’ durante su campaña presidencial en el 2008. Barack Obama también.Durante su Presidencia, Obama rara vez ha empleado el término ‘ilegal’ en referencia a los inmigrantes. Hubo una excepción: su discurso del 1 de julio sobre reforma inmigratoria en America University, en Washington, DC., en el que nos recordó que siempre nos hemos definido a nosotros mismos como “una nación de inmigrantes”.Convencer a Obama y a McCain de emplear las palabras correctas es un inicio, pero no es suficiente. Debemos convencer al Congreso y a la élite política estadounidense de seguir su ejemplo. Sólo así harán otro tanto los estadounidenses comunes.Cuando entrevisté a Newt Gingrich, un influyente republicano y ex presidente de la Cámara de Representantes, le pregunté si él estaría dispuesto a no usar más la palabra ‘ilegal’ para referirse a los inmigrantes indocumentados.“Yo estaría feliz de usar la palabra ‘indocumentado’’, dijo Gingrich, “siempre y cuando podamos tener un acuerdo en el que todos estén dentro de un sistema de legalidad”. También pregunté al presidente del Partido Republicano, Michael Steele, por qué usaba el término ‘illegal aliens’ para referirse a los indocumentados. “Bueno”, me respondió, “si están aquí ilegalmente, hay que llamarlo como lo que es”.La esperanza es que muy pronto Steele y otros protagonistas políticos hablen de estos inmigrantes con respeto e incluso agradecimiento. No es un secreto que los indocumentados contribuyen mucho más a la economía que lo que toman. Merecen vivir libres de miedo y de persecución en un país de iguales.Esta libertad llegará cuando cambiemos el lenguaje que empleamos para describir a los indocumentados. La reforma inmigratoria depende de ello.

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