Cómo perder las elecciones intermedias

Agosto 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Jorge Ramos

Si los republicanos quieren perder una elección tras otra sólo tienen que oponerse a una verdadera reforma migratoria, proponer más leyes como la de Arizona e insistir en favor de una enmienda constitucional que privaría a los hijos de inmigrantes indocumentados de su ciudadanía estadounidense. Esa es la fórmula para perder el voto hispano y las elecciones durante un largo tiempo.Quizá algunos republicanos creen que encender el sentimiento antiinmigrante en Estados Unidos les abonará votos en las elecciones de noviembre. En el corto plazo, tal vez estén en lo correcto. Pero en el largo plazo, atacar al grupo minoritario que más rápidamente crece en los Estados Unidos es una especie de suicidio político.A los republicanos no les conviene ser percibidos como enemigos de la población hispana. Los diez millones de votantes que participaron en las elecciones presidenciales pasadas se convertirán algún día en 20 millones, y esa tendencia no se va a revertir.Este año ya no se aprobará una reforma migratoria, y la responsabilidad por ese fracaso debe atribuirse también a los demócratas y al presidente Barack Obama. Pero ya he escrito acerca de la promesa rota de Obama de iniciar la reforma en su primer año de gobierno; enfoquémonos ahora en los republicanos.Para obtener los 60 votos que se requieren para aprobar la reforma migratoria en el Senado, varios republicanos tendrían que apoyar la medida. ¿Dónde están los once senadores republicanos que votaron a su favor hace sólo tres años, cuando el presidente George W. Bush luchó por una iniciativa de ley que aumentara el control de la frontera, por crear un programa de trabajadores invitados e iniciar el proceso de legalizar a doce millones de inmigrantes indocumentados? No veo a ninguno de esos senadores dando un paso adelante.¿Qué pasó con el senador de Arizona, John McCain, quien me dijo durante su campaña presidencial que promovía una “ruta hacia la ciudadanía” para los inmigrantes indocumentados? En ese entonces, McCain se refirió a ellos como “hijos de Dios”. Hoy, McCain está en contra de darles un estatus legal.¿Qué ha pasado con el senador Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, quien en marzo, junto con el demócrata Charles Schumer, de Nueva York, presentó un paquete sensato de reforma inmigratoria? Cuatro meses después, Graham dijo a FoxNews que era un “error” otorgar la ciudadanía automática a los hijos nacidos en Estados Unidos de padres inmigrantes indocumentados. ¿Qué pudo haber provocado este cambio radical de Graham, salvo el deseo de ganar la preferencia de los electores más conservadores del país, quienes tienden a favorecer soluciones y castigos más severos?Digamos las cosas claramente: alterar la Enmienda 14 de la Constitución que garantiza la ciudadanía estadounidense a todos los nacidos en Estados Unidos, no va a resolver el problema fundamental: once millones de inmigrantes indocumentados viven y trabajan en este país. Son vitales para la nación y su economía y, no obstante, se ven obligados a vivir en las sombras.La teoría conocida en inglés como ‘attrition through enforcement’, que sostiene que los indocumentados se irán del país por su propia cuenta si la vida se torna insoportable para ellos aquí, está equivocada. No se irán. Sólo se mudarán a una ciudad o estado diferentes. El hambre es una motivación más poderosa que el miedo.El apoyo republicano a la derecha extrema está condenado al fracaso. Incluso ahora, el debate acerca de intentar reformar la Constitución no pasa de ser politiquería. No hay evidencia de un amplio apoyo nacional para un cambio tan radical en el futuro. ¿Están los estadounidenses realmente dispuestos a deportar bebés y colocar oficiales policíacos en las salas de maternidad de los hospitales?Estoy sorprendido, sin embargo por cómo ha cambiado el tono del debate sobre la migración durante los últimos meses. Ha sido prácticamente secuestrado por los extremistas. La Casa Blanca ha perdido el control del debate, así que en lugar de estar discutiendo los méritos de una reforma verdadera, los periodistas reportan sobre las consecuencias de la nueva ley de Arizona y Enmienda 14.Quizás esta estrategia ayude a los republicanos a atraer a ciertos votantes en noviembre. Pero los votantes hispanos tienen muy buena memoria, y no van a olvidar a quienes los atacaron en uno de sus momentos más vulnerables.La verdad es que los latinos nunca han creído realmente que los republicanos estarían a su lado y promoverían una reforma migratoria. Y si los republicanos conquistan el control de la Cámara de Representantes en noviembre, podrían pasar años antes de que cualquier iniciativa auténtica de reforma de inmigración sea puesta a votación. Hasta entonces, la suerte de millones de inmigrantes indocumentados seguirá indecisa.Mientras esto pasa, el voto hispano sólo aumentará de valor. Republicanos, están advertidos.

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